La desmundialización de la economía

01-11-2020
Economía y empleos
Ojalá, República Dominicana

John Maynard Keynes en su célebre artículo “La autosuficiencia nacional”, publicado en The Yale Review en 1933, sostuvo que “una política deliberada hacia una mayor autosuficiencia nacional nos facilitaría la tarea de lograr un aumento de la prosperidad y esto no tendría un costo excesivo”. 

Este llamado a sustituir importaciones será popularizado 15 años más tarde por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en forma contemporánea a la acción del General Savio y que aplicará el General Perón a gran escala en el Primer Plan Quinquenal, y que denominará la Independencia Económica proclamada en Tucumán el 9 de julio de 1947. 

El concepto central es macroeconómico: aunque en valores absolutos el precio de la importación sea menor que el de la producción nacional para la economía en su conjunto hay un incremento del bienestar general, ya que cuando el producto es importado su valor aparece restado en el producto global mientras que su producción nacional lo incrementa. 

La conclusión, más allá de los dogmatismos, es que el pragmatismo ordena producir el bien en el país y sustituir la importación.

Crisis global

La actual de crisis mundial ha reverdecido estos conceptos en tanto el multilateralismo y la mundialización económica parecen haber envejecido repentinamente.

Esto es tan indiscutible que economistas ortodoxos tratan de confundir a la opinión pública con posverdades excéntricas que asimilan lo que Keynes llama la autosuficiencia nacional a la autarquía que se asimila a un cierre anacrónico de fronteras lo que, para tergiversar, Macri llamó “caerse del mundo”.

El retroceso del comercio internacional luego de la Gran Recesión de 2008 mostró, en primer lugar, que la organización de la economía mundial impuesta a través de la dominación del capital financiero no tiene la eficacia que se le atribuye en los medios adictos al neoliberalismo.

Y está paralizada por lo que se ha denominado el estancamiento secular. 

En segundo lugar, en la medida en que el modelo del multilateralismo comercial ponía en tela de juicio los equilibrios geopolíticos, debido a los déficits de las balanzas comerciales de los países avanzados y, en particular la dominación de los Estados Unidos, esto llevó a reconsiderar la vigencia y el interés de una división internacional del trabajo que cercenaba las bases del poder político hegemónico. 

Como tercer elemento importante se deben citar las políticas de dumping para facilitar las exportaciones y disminuir las importaciones.

De esa forma se trata de eludir las reglas del juego que, justamente, se supone constituyen el motor del “modelo exitoso”: dumping monetario a través de la devaluación, dumping social, dumping ecológico, dumping fiscal.

Esto tiende a limitar el flujo del intercambio y suscitar la instalación de aranceles monetarios o barreras no arancelarias. 

En cuarto lugar, se ha tomado conciencia de las calamidades provocadas por el “comercio forzado” que provoca crisis sociales, sanitarias, ecológicas, tensiones políticas entre las potencias. Esto muestra que el libre cambio no ayuda a la paz sino que incita a políticas agresivas. 

En quinto lugar,  se aplaude la importación de chafalonías chinas por que cuestan unos centavos menos pero provocan un incremento del costo social, que aumenta la pobreza y el costo del seguro de desempleo, lo que agrava las tensiones ya significativas en el modelo de la Economía del Bienestar. 

Esto último pone en tela de juicio la totalidad del andamiaje social de la posguerra: en teoría, las importaciones de bienes de consumo a bajo precio permiten incrementar el poder adquisitivo de los salarios, pero esas importaciones destruyen los puestos de trabajo e incrementa el costo social que restringe la tasa de beneficios que se preveía debía.

Modelo

La pandemia de la COVID-19 aceleró el riesgo de la implosión de este modelo. La carga del costo social adicional que no puede financiarse a corto plazo sin introducir alteraciones profundas en las orientaciones de las economías de los países avanzados.

Desde la implosión de la Unión Soviética se afirmó que el desarrollo del comercio internacional y el incremento de la tasa de beneficio eran compatibles con un incremento del poder de compra de los salarios vía las importaciones. 

Si quieres conocer de manera más detallada los planteamientos del autor, Bruno Susani, te invitamos a acceder directamente a su artículo publicado en Página 12.