Juegos Olímpicos de Invierno se podrían quedar sin sedes por el cambio climático

07-02-2026
Deportes | Medioambiente
Noticias Ambientales, República Dominicana
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Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 se desarrollan en un contexto marcado por la emergencia climática. Desde la ONU advierten que el calentamiento global ya condiciona la viabilidad del deporte, en especial en regiones dependientes de nieve y frío sostenido.

En este marco, el evento aparece como una vidriera global para visibilizar los impactos ambientales. Además, permite interpelar a gobiernos y sociedades sobre la urgencia de actuar de manera coordinada.

Así, el olimpismo vuelve a vincularse con valores que trascienden la competencia y se conectan con el futuro del planeta.

Menos sedes, más riesgos para el deporte

Las proyecciones climáticas indican que, de no reducirse las emisiones, las sedes aptas para deportes de invierno se reducirán drásticamente. Regiones que hoy albergan competencias podrían dejar de hacerlo en pocas décadas.

Esto obliga a repensar la planificación olímpica, la infraestructura y la rotación de países anfitriones. A su vez, incrementa los costos ambientales y económicos asociados a la artificialización de escenarios.

Por lo tanto, la crisis climática no solo afecta al ambiente, sino también a la equidad y diversidad geográfica del deporte.

El pedido de la ONU por los océanos. (Foto: archivo).
El pedido de la ONU por los océanos. (Foto: archivo).

El impacto del cambio climático en los Juegos Olímpicos de verano

Aunque el foco suele estar en los Juegos de Invierno, el calentamiento global también amenaza a los Juegos Olímpicos de verano. Las olas de calor extremo ya representan un riesgo para atletas, público y trabajadores.

En ciudades anfitrionas, el aumento de temperaturas obliga a modificar calendarios, horarios y protocolos sanitarios. Además, crece la presión sobre el consumo de agua y energía en contextos urbanos cada vez más vulnerables.

De este modo, el cambio climático redefine las condiciones de competencia y pone en debate la sostenibilidad de futuras sedes estivales.

Milán-Cortina 2026: deporte, paz y cooperación

Italia recibe los Juegos Olímpicos de Invierno entre el 6 y el 22 de febrero, con cerca de 3.000 atletas de 93 países. El evento se presenta como un símbolo de cooperación en un mundo atravesado por tensiones.

La revitalización de la tregua olímpica refuerza ese mensaje y conecta el deporte con la diplomacia internacional. En consecuencia, los Juegos se convierten en un espacio para promover diálogo y compromisos compartidos. Este espíritu cobra relevancia en tiempos donde la crisis climática exige acuerdos globales urgentes.

Juegos Olímpicos de Invierno
Juegos Olímpicos de Invierno

Seguridad, tecnología y nuevos desafíos

Junto al desafío ambiental, la organización enfrenta amenazas en el plano digital. Las autoridades italianas lograron frustrar un ciberataque dirigido a sedes diplomáticas y espacios vinculados a Milán-Cortina.

La respuesta fue posible gracias al fortalecimiento institucional y a una nueva estructura de seguridad. Así, la protección de los Juegos también se amplía a dimensiones no visibles del conflicto global.

En definitiva, los Juegos Olímpicos se desarrollan hoy en un cruce de desafíos ambientales, tecnológicos y geopolíticos.

Un futuro olímpico en transformación

El cambio climático obliga a replantear el modelo olímpico, tanto en invierno como en verano. Adaptación, mitigación y sostenibilidad ya no son opcionales, sino condiciones para que el deporte continúe.

Milán-Cortina 2026 emerge, entonces, como una oportunidad para demostrar que el olimpismo puede ser parte de la solución. El desafío es que el mensaje se traduzca en acciones duraderas más allá del evento.