Corregir o dialogar, el dilema presente en familias de estratos pobres

10-05-2021
Cultura
Hoy, República Dominicana

En una entrega anterior iniciamos la presentación de hallazgos del estudio cuanti-cualitativo sobre “prácticas de crianza que promueven u obstaculizan la protección de niños, niñas y adolescentes del abuso y la violencia, así como la igualdad de género en las provincias: 

Elías Piña, el Gran Santo Domingo y La Altagracia” que realizamos para Plan Internacional desde la dirección del Equipo Vargas de Investigación Social, se puso a circular el 21 de abril de este año.

El estudio muestra distintas situaciones vinculadas a las prácticas de crianza siendo una de ellas la comunicación entre personas adultas y la población infantil y adolescente al interior de las familias. Un extracto del estudio sobre este tema se presenta a continuación.

El 79% de la población adulta dialoga con niños/niñas y adolescentes al interior de las familias y el 14% solo dialoga con adolescentes y el 6% no dialoga ni con niños/as ni con adolescentes. El diálogo con la población infantil está negado en el 21% de la población adulta encuestada. En las encuestas a adolescentes el 15% señala que sus padres/madres y personas adultas responsables no dialoga con esta población.

Los matices del diálogo se muestran claramente en los grupos focales tanto con adolescentes como con personas adultas. Las respuestas ofrecidas muestran distintos estilos de comunicación como son:


• Diálogo sostenido en base a órdenes y deberes de niños, niñas y adolescentes
Le digo que me pase la cuchara, o un tenedor
Me hace los mandaos.

• Comunicación sostenida en base a las necesidades (alimentarias y otras) solo a la población masculina no a la femenina que debe participar en la elaboración como parte de la reproducción de los roles sexistas de género.

• Consulta en decisiones sobre actividades recreativas

• Recomendaciones de padres/madres a hijos e hijas sobre lo que deben estudiar o hacer

• Ausencia de diálogo entre personas adultas y adolescentes
No converso ningún tema con mis padres.

El diálogo en la familia es muy débil. Hablar con los hijos e hijas es interpretado por la población adulta como dar órdenes o mandatos, o recomendaciones sobre lo que deben o no deben hacer lo que se muestra tanto en la población adulta entrevistada como en los y las adolescentes. 

Los temas que provocan diálogo son aquellos que se refieren a la búsqueda de respuesta a necesidades o para recrearse, lo que no es un diálogo en sí sino preguntas y respuestas. 

En algunos casos hay quienes reconocen que no hay diálogo y peor aún no existe confianza en las relaciones entre padres-madres e hijos/hijas. Demostrándose así una gran barrera comunicacional entre padres/madres e hijos/hijas en las tres provincias estudiadas.