Reconocimiento facial, el superpoder que tenemos casi todos los humanos

Compartir:
Compartir:

El reconocimiento facial es una de las funciones más sofisticadas de nuestro cerebro. En la última década, la ciencia ha desvelado algunos de los misterios ocultos en la fascinante capacidad que tenemos para reconocer caras, pero los ordenadores ya han conseguido superarnos en materia de reconocimiento y han creado programas destinados a la vigilancia que inquieta a muchos.

Reconocemos a mamá desde el primer día

Todas las caras tienen dos ojos, una nariz y una boca. Sin embargo, somos capaces de distinguirnos unos a otros. Podríamos decir que somos especialistas en caras, que estamos programados para identificar rostros.

De hecho, el reconocimiento facial es una de las funciones más complejas y misteriosas de nuestro cerebro. En la última década, la ciencia ha ido desvelando, poco a poco, los secretos que esconde este superpoder, exclusivo de los humanos.

Al nacer, aunque apenas vemos, distinguimos el rostro de la madre de los demás. Foto: RTVE

Los científicos han demostrado que, incluso antes de nacer, un feto prefiere las imágenes que se asemejan a una cara. «Apenas abrimos los ojos, buscamos rostros y luego empezamos a memorizarlos», explica el neurocientífico de la Universidad de Toronto, Kang Lee. Pero aún hay algo más fascinante. «Los recién nacidos aprenden a reconocer la cara de su madre el primer día de su vida», puntualiza Daphne Maurer, psicóloga de la Universidad McMaster de Ontario.

Muchos de los experimentos y estudios que los expertos están llevando a cabo van en la línea de averiguar qué zonas del cerebro se activan y la reacción y respuesta de determinadas neuronas ante una cara y sus rasgos, como pueden ser la nariz, los ojos, la distancia entre sus cejas, etc…

Rodrigo Quian Quiroga, director del Centro de Neurociencia de Sistemas de la Universidad británica de Leicester ha detectado en sus estudios que «al reconocer una cara, hacemos miles de millones de cálculos en paralelo, aunque no seamos conscientes de ello». «A menudo, no valoramos nuestra capacidad para identificar rostros, es un superpoder que damos por sentado. Lo hacemos inconscientemente, como respirar», advierte Lee.

Y es que nuestros cerebros son tan buenos reconociendo caras que las vemos, incluso, donde no las hay, como en las nubes, en los árboles o en cualquier objeto.

El cerebro tiene la capacidad de distinguir caras donde no las hay. Foto: RTVE

Ciegos faciales versus superreconocedores

Sin embargo, no todos pueden presumir de esta habilidad. Existen personas que son absolutamente incapaces de distinguir una cara de otra. Padecen prosopagnosia, un trastorno también conocido como «ceguera visual».

«Nunca estoy segura de creer estar viendo a quien estoy viendo», confiesa Karla Holmes. Esta reverenda de la iglesia de Saint Thomas de Montreal es incapaz de reconocer las diferentes caras de sus feligreses.

Incluso, caminando por la calle, «¡mamá, venga, que soy yo!», le recrimina su hija cuando se encuentra con ella, mientras la mira con simpatía como si la viera por primera vez, «siempre, te pasa lo mismo, ¡no me conoces!», insiste la hija, desesperada. Los científicos tratan de averiguar qué se esconde detrás de este trastorno, cada vez más común entre la población.

Por el contrario, existen personas con una memoria fuera de lo común para las caras. Se las denomina «superreconocedoras» y son tan hábiles que pueden llegar a identificar todas las caras que han visto en su vida. Así le ocurre a Kelly Desborough, una investigadora privada que trabaja con la policía para buscar a delincuentes y a sospechosos de terrorismo.

La región del cerebro llamada giro fusiforme facial se activa cuando vemos una cara. Foto: RTVE

Kelly revisa miles de horas de grabaciones de seguridad para encontrar a asesinos, atracadores o violadores que puede llegar a reconocer por muy disfrazados que vayan.

En una ocasión, «me enseñaron el rostro de un criminal y fui capaz de identificarlo entre casi 42.000 personas», relata Desbourough. Los superreconocedores describen que identifican la cara, a veces, en un milisegundo. Sus cerebros les dictan «sí» o «no» y lo saben de inmediato.

El peligro de una sociedad orwelliana

Durante décadas, la tecnología ha intentado entrenar a los ordenadores para conseguir esta habilidad humana. Y en la actualidad, las máquinas han conseguido crear, deliberadamente, lo que nuestras neuronas hacen de manera natural y ya reconocen caras mejor que nosotros.

El reconocimiento facial se ha instalado entre nosotros, empleado en nombre de la seguridad, y muchos cuestionan su uso porque lo ven como una verdadera amenaza a nuestra intimidad. «Habrá gente que use modelos de reconocimiento facial para predecir cosas como la probabilidad de que cometas un delito o para evaluar lo «contratable» que eres», precisa la científica informática Deborah Raji.

Una perspectiva más propia del «Gran Hermano» que comienza a hacerse realidad y aterra a, cada vez, más personas.

Fuente: