China va a arrancar el primer reactor nuclear sin uranio del mundo


China va a desarrollar el primer reactor nuclear comercial a base de torio y sal fundida del mundo. Este sistema, que se lleva proponiendo teóricamente desde hace décadas, no necesita agua para enfriar el núcleo. Esto hace que, supuestamente, su reactor pueda ser mucho más pequeño, seguro y fácil de construir que las centrales nucleares convencionales.

Según publica el South China Morning Post, un medio de Hong Kong que pertenece al gigante Alibaba Group, el gobierno chino está a punto de terminar la construcción de un reactor de prueba que empezará a funcionar este mismo septiembre. El plan es recabar toda la información posible sobre esta tecnología para un futuro lanzamiento comercial en 2030.

«Un reactor de sal fundida tiene la ventaja de ser polivalente, de pequeño tamaño y muy flexible. Es tan fácil de diseñar como un reactor a pequeña escala. En los últimos años, el potencial de los reactores de sales fundidas a pequeña escala ha captado la atención internacional». Afirma el profesor Yan Rui del Instituto de Física Aplicada de Shanghai. “Pueden desempeñar un papel fundamental en la futura transición a la energía limpia. Se espera que los reactores a pequeña escala se desplieguen ampliamente en los próximos años».

Yan y su equipo ha publicado su diseño en la revista china Nuclear Techniques. Según cuentan los investigadores, el modelo comercial podría generar hasta 100MW, menos que un reactor de uranio, pero suficiente para darle energía a una zona residencial moderna de 100.000 habitantes.

El tamaño del reactor será de solo 3 metros de altura y 2,5 metros de ancho. Y, aunque eso no incluye los otros elementos necesarios para el funcionamiento de esta central eléctrica como turbinas de vapor, su tamaño sería mucho más pequeño que el de una central nuclear de uranio.

Cómo funciona esta nueva central

Los científicos llevan desde la década de los 50 jugando con la idea de crear un reactor de fisión nuclear que use sal fundida para reducir su tamaño y hacerlo más seguro. De hecho, en los años 60 se puso en funcionamiento el primer prototipo en los Estados Unidos.

En este sistema la sal funciona como refrigerante y puede aplicarse al propio combustible o mezclarse con él. Al trabajar a temperaturas más bajas el reactor pueda operar con una presión cercana a la atmosférica en lugar de estar a presiones más altas como es el caso de las centrales de uranio.

El diseño chino, sin embargo, utiliza el torio como combustible. Este compuesto se une a la sal y fluye a través del reactor, participando en una reacción nuclear en cadena que emite calor y lo transfiera a un generador de vapor en el exterior antes de volver al reactor para otro ciclo.

«Debido a su alto punto de fusión, la sal fundida se enfriará rápidamente y se solidificará sin la liberación directa de efluentes sólidos y líquidos, evitando así la difusión posterior de radioactividad en el medio ambiente», explican los investigadores. Además de esto, el sistema tiene una segunda capa de seguridad. En caso de rotura la sal fundida cae en un contenedor subterráneo que evita que los residuos se dispersen y la radiación se expanda.

El uso del torio tiene sentido para las aspiraciones chinas porque es un material abundante en el país, no como el uranio, del que apenas tiene reservas. Esta escasez, según el South China Morning Post, preocupa al gobierno chino que no quiere cortes en el suministro energético del país.

Los planes de China para esta tecnología

Hace años que China está detrás de esta tecnología. En 2011 ya aprobó la construcción de un prototipo en el desierto de Wuwei, en la provincia de Gansu. Según explica el South China Morning Post, pese a que ha puesto a muchos equipos científicos a trabajar en hacerlo posible, las fechas se han ido retrasando, en parte también debido a la pandemia.

A pesar de que se trata solo de un prototipo, si es capaz de generar los 2 MW que promete será la primera vez en la historia que una tecnología así se pone en funcionamiento. Además, el prototipo servirá para preparar una versión comercial que será mucho más potente: 100MW, cómo decía más arriba.

Si todo sale según lo previsto, la nueva planta nuclear no solo cubrirá las necesidades domésticas. El South China Morning Post afirma que China está considerando la venta de estos nuevos reactores a sus socios de la iniciativa de la franja y la ruta, un plan creado por el presidente Xi Jinping en 2013 para el desarrollo de infraestructuras que generen seis corredores comerciales que conectan con el mundo.

Además, siempre según el medio hongkonés, este nuevo sistema podría servir para dotar de energía a los buques de guerra chinos, como los portaaviones y los submarinos.

El principal obstáculo que ha tenido históricamente esta tecnología es la corrosión provocada por la sal. Por otro lado está el problema del suministro constante de energía. Hasta ahora se ha visto que el torio no contiene suficiente material fisible para dividir sus átomos y que se produzca una reacción en cadena. Así que cabe la posibilidad de que haya que mezclarlo con otros materiales para que se produzca ese proceso.

No queda mucho tiempo para saber si han sido capaces de salvar todos estos obstáculos. China lleva años a la vanguardía de esta tecnología y, según dicen, están a un par de meses de demostrar al mundo entero que funciona. Veremos si lo consiguen.