Empoderamiento social y construcción de ciudadanía

Anjá | Política - 12-03-2021

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Benito Antonio Cruz Peña

El empoderamiento social es una tarea transversal a la construcción de ciudadanía.

Por ella tiene que pasar nuestro proceso democrático en su batallar por su ampliación, consolidación y profundización política, económica y socio-cultural. 

No se trata de elegir y ser elegido. Eso sería muy fácil. Construir ciudadanía va más allá. 

La construcción de ciudadanía pasa obligatoriamente por la generación y multiplicación de conciencia colectiva de sí mismo y de su papel en la democracia, asumiendo el nivel de criticidad necesario, pertinente y prudente, en función del momento y de la circunstancia.   

No puede haber empoderamiento social sin una ciudadanía organizada y movilizada en reclamo y procura del ejercicio de sus derechos.

Pero también, en el pleno cumplimientos de sus deberes. Entre los derechos y deberes, debe haber un equilibrio que garantice el pacto social de convivencia colectiva.        

De nada sirve tener conciencia, si no te organizas.

De nada sirve que te organices, sino te movilizas por tus derechos. De nada sirve que te movilices, sino no pasas de la protesta a la propuesta.  

El empoderamiento social, como resultado de un proceso de construcción de ciudadanía, debe siempre apuntar hacia el logro de políticas públicas y cambios estructurales, necesarios, pertinentes y posibles, que faciliten y permitan mejoras en las condiciones de vida.

Se trata de proceso altamente participativo y propositivo, cohesionado alrededor de ideas (propuestas) aglutinadoras, que motiven y movilicen a la ciudadanía en procura de sus derechos fundamentales.

Acompañando a esa ciudadanía en todo esfuerzo que apunte a salir de la situación de vulnerabilidad en la que pudiera encontrarse en un momento determinado y empoderándola para su movilización social.

El proceso de consolidación de nuestra democracia tiene que pasar obligatoriamente por la construcción de una nueva ciudadanía que trascienda el derecho al voto. 

A la luz de esta reflexión, nuestra militancia política tiene que tener la comunidad como el centro operativo y sus necesidades como objetivos a alcanzar. 

Si no se construye ciudadanía, desde esta nueva lógica, todo esfuerzo que se haga sobre políticas públicas, solo fortalecerá el clientelismo y el populismo.

Empoderar a la ciudadanía, pasa obligatoriamente por la construcción de un sujeto de derecho.

Hacia allá deben ir nuestros esfuerzos, si queremos ampliar, consolidar y profundizar nuestro proceso de democratización política, económica y socio-cultural. 

Amén.