Sin él, moriría

Mujeres - 15-02-2021

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Lilliana Rodríguez Álvarez (Santo Domingo, 1982), economista con máster en políticas públicas y sociales y madre de dos (6 y 2 años).

Con los ojos aguados, G.S. me cuenta que no pudo perseguir su sueño de ir a la universidad a estudiar educación física.

A los 24 años, y ya con dos hijos, a esta mujer de Monte Plata, el marido la amenazó con irse de la casa, si ella insistía en estudiar.

¿Qué va a ser de mí? ¿Para donde voy a ir? ¿Me recibirán mis padres?, se preguntaba ella.

“Sin él, moriría”, pensó en ese momento. Tenía miedo de morir de hambre si él se iba de la casa. Sus hijos quedarían desamparados.

Decidida a no abandonar sus planes de estudiar, pensó que lo mejor era cambiar de estrategia.

Y eso hizo.

Buscó y consiguió un trabajo de limpieza por 2,500 pesos mensuales.

Pero algo más: la relación con el marido siguió deteriorándose y se dejaron.

Poco después, consiguió un préstamo de 10 mil pesos en una entidad de microfinanzas que le permitió sortear algunos compromisos.

Como G.S. hay miles de mujeres en nuestro país, que les cuesta ser firmes en su deseo de superarse. Están los hijos; reciben muchos golpes en la intimidad, en silencio.

Por eso la importancia de persistir. Celebro la valentía de las mujeres, como G.S., que dicen basta a la violencia psicológica y se atreven a transformar su vida.

Pero necesitan saber que la sociedad confía en ellas. Regalémosles esperanza. Ella tuvo la suerte que encontró una entidad de microfinanzas que le dió fuerzas para seguir abriéndose camino.

Hoy G.S. es trabajadora doméstica, gana 15 mil pesos mensuales y desde que pase la pandemia, me dijo, se pondrá a estudiar.