Mujeres trabajadoras en la pandemia: peor pagadas y en sectores críticos

Mujeres | Salud - 17-02-2021

⏰ 6:55 Alfredo Zaiat
Publicado originalmente en sputniknews.com

La crisis generada por la pandemia del COVID-19 impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral.

La tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres, en 69%.

La CEPAL calcula, además, que la tasa de desocupación de las mujeres llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22.2% si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019.

El año pasado se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo.

Un 56.9% de las mujeres en América Latina y un 54.3% en el Caribe se encuentran ocupadas en sectores que tuvieron un mayor efecto negativo en términos del empleo y los ingresos por causa de la pandemia.

Todo esto en un contexto regional en el que persiste la discriminación salarial, pues los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son 23.7% inferiores a los de los hombres del mismo sector.

El reciente informe de la CEPAL La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad propone que además de transversalizar la perspectiva de género en todas las políticas de recuperación, «se requieren acciones afirmativas en el ámbito de las políticas fiscales, laborales, productivas, económicas y sociales, que protejan los derechos de las mujeres alcanzados en la última década, que eviten retrocesos y que enfrenten las desigualdades de género en el corto, mediano y largo plazo».

Nudos

La CEPAL indica que es preciso hacer esfuerzos para evitar que las múltiples crisis que se han desencadenado en el plano económico y social profundicen los nudos estructurales de la desigualdad de género en América Latina y el Caribe en el corto, mediano y largo plazo.

La crisis del COVID-19 profundiza los nudos de la desigualdad de género y atenta contra la autonomía de las mujeres - Sputnik Mundo, 1920, 16.02.2021

La crisis del COVID-19 profundiza los nudos de la desigualdad de género y atenta contra la autonomía de las mujeres© Foto : CEPAL En enero del año pasado, los países de la región aprobaron el Compromiso de Santiago. Entre los principales puntos de ese documento se destacan: Los acuerdos para erradicar la violencia de género.

Proporcionar acceso universal a servicios integrales de salud, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva. Fomentar la participación laboral de las mujeres en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Implementar políticas y programas, con perspectiva de género, que contribuyan a un proceso de envejecimiento activo y saludable.Reducir la brecha salarial.

Aumentar la representación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones con el objetivo de lograr una democracia paritaria.

Los países que rubricaron ese documento se comprometieron también a «implementar políticas anticíclicas sensibles al género, con el fin de mitigar el impacto de las crisis económicas y recesiones en la vida de las mujeres, y promover marcos regulatorios y políticas para impulsar la economía en sectores clave, incluida la economía del cuidado», junto con «integrar la perspectiva de género en las políticas nacionales de adaptación y mitigación del cambio climático, reconociendo sus efectos diferenciados en mujeres, adolescentes y niñas».

«La realidad que enfrenta hoy nuestra región nos desafía y nos invita a avanzar hacia el fin de las desigualdades con mucha más determinación, porque tenemos muy claro lo que queremos: queremos igualdad, que no se haga nada por nosotros, sin nosotros. Queremos un mundo sin femicidios, sin violencia, con igualdad salarial y otros asuntos económicos», afirmó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Heroínas

La Salud es un sector altamente feminizado: las mujeres alcanzan el 73.2% del total de las personas empleadas en esa actividad. La baja inversión en este sector incide fuertemente en las condiciones de trabajo.

La CEPAL destaca que en la región el 70.4% de los puestos de trabajo en Educación son ocupados por mujeres. El cuerpo docente (altamente feminizado) tuvo que responder a las nuevas formas de educación en muchos casos sin la posibilidad de formación o capacitación previa y sin las competencias o los recursos suficientes para poder adaptar su trabajo a las exigencias de la enseñanza a distancia y el uso de plataformas.

Entrevistada por Laetitia Kaci, de la UNESCO, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, aseguró, ante ese contexto laboral en los sectores Salud y Educación, que las mujeres han sido severamente afectadas en la pandemia.

Señaló que muchas de ellas trabajan en primera línea y han estado directamente expuestas al virus y han padecido de lleno las consecuencias sociales de la epidemia.

Afirmó que «la interrupción de la actividad laboral ha agravado su precariedad económica, ya que, por lo general, las mujeres desempeñan empleos más precarios y peor remunerados que los hombres. Son numerosas las mujeres que han perdido su trabajo». Para sentenciar: «Las mujeres son las auténticas heroínas de esta crisis».

Pobreza

Una caída del PIB del 7.7% en América Latina y un aumento del desempleo de 10.4 puntos porcentuales en 2020 tuvieron un efecto negativo sobre los ingresos de los hogares. Si se considera la sobrerrepresentación de las mujeres en los hogares pobres, alrededor de 118 millones de mujeres latinoamericanas viven en situación de pobreza.

Según evaluaciones de impacto realizadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen algunos sectores económicos que presentan mayor riesgo en términos del volumen de la producción y del empleo como consecuencia de las medidas adoptadas para frenar los contagios.

De acuerdo con esas evaluaciones, ha sido elevado el impacto en la actividad económica y el empleo en sectores altamente feminizados, como el comercio, las industrias manufactureras, el turismo y el servicio doméstico.

Al respecto, Phumzile Mlambo-Ngcuka dijo que la pandemia “ha provocado una crisis que trasciende lo sanitario y cuestiona aspectos fundamentales del modo en que hemos organizado las estructuras sociales y económicas».

Apuntó que «las mujeres ganan menos, ahorran menos, tienen empleos menos seguros, y tienen más probabilidades de estar trabajando en la economía informal y, en consecuencia, de tener un nivel inferior de protección social».

Riesgo

El informe de la CEPAL precisa que los sectores en riesgo alto concentran alrededor de un 56.9% del empleo de las mujeres y un 40.6% del empleo de los hombres en América Latina. En el Caribe, un 54.3% del empleo femenino y un 38.7% del empleo masculino se concentran en sectores en alto riesgo.

Algunos de los que se encuentran en mayor riesgo no solo emplean a la mayoría de las mujeres ocupadas, sino que además se caracterizan por altas tasas de informalidad, bajas remuneraciones y bajos niveles de calificación.

En cuanto al acceso a la protección social, un bajo porcentaje de mujeres en estos sectores están afiliadas o cotizan a un sistema de seguridad social: un 35.8% en Comercio, un 45.4% en Manufacturas y un 25.9% en Turismo.