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j.osiris mota
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Viernes, 31 de Octubre de 2008
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¿Por qué no hacemos escándalo con la mayor epidemia del país cuando ella es parte del desenfreno que contagia la sociedad hasta sus raíces mas profundas?

Nuestra sociedad tiene un gran componente de impunidad que debemos enfrentar para detener ese cáncer que se adueña de la tranquilidad y paz de los dominicanos.

El hecho de que un grupo de vecinos se constituya en una turba y tenga el propósito de linchar delincuentes o supuestos delincuentes e inocentes salgan heridos, es un hecho de salvajismo que entendíamos superado.

Ahora bien, si este es un hecho penoso, más bochornoso aún es abandonar un ser humano, que por accidente, o por imprudencia, hayamos atropellado con nuestro vehiculo. Es realmente preocupante.

Y más preocupa que no tengamos mecanismos para perseguir y condenar tan lamentable tendencia, que cuesta la vida de más dominicanos cada día.

En lo que va de año 2008, más de 350 personas han fallecido abandonados en calles y carreteras por conductores asesinos. El año pasado fueron más de 500 dominicanos, que son nuestros familiares, nuestros amigos y conocidos.

¿Cuántos de estos muertos fueron realmente accidentes?

¿Cuántos de estos seres humanos, fueron atropellados por manejo temerario e irresponsable?

¿Cuántos de estos dominicanos fueron muertos intencionalmente?

Para nadie la cifra de 850 muertos puede ser irrelevante, por lo que debemos poner más atención a los verdaderos problemas de la sociedad, y más aun, si estos tienen tendencia a incrementarse, porque nadie esta exento de sufrir las consecuencia de este mal.

El Congreso haría muy bien endureciendo la ley 241 y modificando el art. 50 para que el abandono de la victima sea criminalizado y condenado con una pena mayor y las victimas indemnizadas adecuadamente.

La Policía Nacional debe especializar un equipo de agentes, para investigar y perseguir este delito. (Que pida ayuda a la Superintendencia que tiene los recursos.)

Y la Superintendencia de Seguros tiene recursos y la responsabilidad para que vele por el cumplimiento de la ley 241, y que los accidentados reciban sus indemnización, porque los vehículos tengan su cobertura adecuada. Para estos asuntos también deben servir los impuestos que paga la ciudadanía.

No podemos permitir que tantos hogares dominicanos estén pasando por la tragedia de verse sufriendo miseria y dolor por tantos criminales e irresponsables que tenemos frente a un volante en las calles y carreteras del país.

El Estado debe asumir su papel, a través de la Policía Nacional, los tribunales y la Superintendencia de Seguros, porque existe una ley que se viola con mayor impunidad que una fiesta de monos.

Palabras Clave: 
Perspectiva Ciudadana