El Espectador Comprometido

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carlos julio báez evertsz
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Lunes, 05 de Agosto de 2002
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Así pues, hay que condenar sin ambages el uso de hombres-bombas, esos suicidas que se inmolan en nombre de una interpretación fundamentalista del islamismo. Pero también hay que condenar con igual brio al terrorismo de Estado que práctica Israel, ya que frente a un acto desesperado de un terrorismo individual aunque organizado por Hamas y otros grupos, la respuesta de un estado democrático y civilizado nunca puede ser la que utiliza Israel.

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