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Roberto Rodríguez-Marchena
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Jueves, 19 de Mayo de 2011
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Roberto Rodriguez-MarchenaResulta alentador que todos los hacedores de opinión en nuestro país califiquen el discurso de Danilo de “brillante”, “admirable” “completo”, “correcto”, “oportuno”, “en perfecta sintonía con la realidad” y un largo etcétera que sobra aquí mencionar.

Por discurso debe entenderse el relato que integra el diagnóstico de la realidad, la caracterización de los desafíos e ilusiones de las familias y negocios, la perspectiva desde la cual se les mira, aborda y soluciona, la gradualidad y posibilidad de construir su solución, las alianzas y movilizaciones sociales, institucionales y espirituales que implica y los resultados que se persiguen.

Esa admiración que despierta el discurso de Danilo y que se ha ido convirtiendo rápidamente en pasión en amplísimos sectores de la vida nacional, desconocen muchos, exigió laboriosidad, paciencia y devoción enormes.

Por más de tres años, con disciplina y meticulosidad de orfebre, Danilo se dedicó a escuchar, a dejarse nutrir por los anhelos e insatisfacciones de familias y negocios dominicanos y por tanto, con la humildad debida, a reconstruir colectivamente su manera de pensar y de aportar soluciones.

En esas largas conversaciones con la gente reafirmó sus convicciones de servidor público, confirmó la importancia de la política, redescubrió que la gente aporta soluciones y que está dispuesta a acompañar al político que está dispuesto a luchar por ella y, que el fin de su vocación de poder es gobernar para el bienestar de todos y todas.

Alegres a su encuentro, familias y negocios redescubren a Danilo porque se descubren ellas mismas, se ven ellas mismas, en sus palabras y en sus propósitos.

Valió la pena la espera, propongo/concluyo hoy.

Recibo por doquier el regocijo de gente que se me acerca, que me escribe, que me llama, para hablarme de su reconciliación apacible con la esperanza.

Nunca antes lo había sentido con tanta fuerza como hoy luego de su intervención en el Gobierno de la Mañana.

Santo Domingo, 19 de mayo de 2011

roberto@perspectivaciudadana.com

Perspectiva Ciudadana