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Ramón Tejeda Read
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Domingo, 27 de Octubre de 2013
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La sentencia 168 del Tribunal Constitucional es un verdadero adefesio, pero un adefesio de corte  ‘’constitucional’’.

La sentencia no resuelve el problema de los inmigrantes, sino que lo complica y de paso lo  lanza sobre los hombros del Poder Ejecutivo.

Retrotraer la cuestión migratoria al 1929 no sólo es una barbaridad: es un acto de inhumanidad brutal que se disfraza de cosa legal o legítima.

Detrás de semejante decisión todo el mundo sabe lo que subyace. Sólo hay que ver cómo se frotan las manos y celebran los sectores más conservadores del país.

Porque no hay que ser un genio para darse cuenta de que es una decisión dirigida a la migración haitiana en la República Dominicana a la cual propone rastrear ¡ochenta y cuatro años hacia atrás!

¿Se quiere una acción de exclusión más olímpica?

La justicia que debía servir para resarcir, retribuir, cauterizar, indemnizar, incluir, hermanar a los seres humanos ha servido para todo lo contrario.

Habría que pensar qué motivos han llevado a actuar de semejante manera a personas que debían ser ejemplos de ecuanimidad y de aporte de soluciones verdaderamente justas y viables.

Ojalá que, de manera salomónica, pueda el Poder Ejecutivo enmendar lo que el TC no ha hecho sino empeorar.

Perspectiva Ciudadana