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Ramón Tejeda Read
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Miércoles, 09 de Octubre de 2013
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Las visitas del presidente, un año después, se puede decir que constituyen un novedoso ejercicio de pedagogía social y política.

Se trata de algo que no se había visto nunca antes, aunque no faltará quienes quieran confundir o confundirse.

Un año después, hay que decirlo, las visitas sorpresa constituyen un método de trabajo que, entre otras cosas, privilegia el contacto directo con las personas, horizontal, no el vertical que da órdenes y envía comisiones y ‘’expertos’’ que cuestan dinero al pueblo con ‘’soluciones’’ que la gente conoce y que igualmente cuestan.

Sin talleres, encuentros ni ceremoniales, las visitas promueven la organización comunitaria (asociatividad, le llaman). La primera pregunta del Presidente es cuántos son ustedes en la cooperativa o en la asociación. ¿Y no pueden ser más?, es la otra pregunta.

Los encuentros terminan con la aprobación del financiamiento y con una lección al mismo tiempo: el dinero del financiamiento lo aportan los ciudadanos y ciudadanas que pagan impuestos; en consecuencia, el gobierno no puede regalarlo, sino utilizarlo correctamente y con pulcritud, lo mismo que quienes lo reciben.

El acompañamiento de las instituciones concernidas (FEDA, Bagrícola…) a las organizaciones  comunitarias construye en las comunidades un conocimiento que incluye formulación y desarrollo de proyectos, administración de recursos (desembolsos, plazos, contabilidad…), evaluación, organización comunitaria para la producción...

Un punto infaltable es la convocatoria a la honestidad, al ejercicio ético en los emprendimientos empresariales comunitarios: hay que honrar las deudas. Sólo así el Estado podrá apoyar a otros grupos emprendedores. Más aún, el Presidente llama a hacer planes de pago con el Bagrícola para pagar las deudas viejas (las que más de un político han prometido que cancelarían).

‘’Condonar deudas es una charlatanería’’, ha dicho en un encuentro en Sabana de la Mar, recientemente. ‘’Esas deudas se quedan ahí, en los libros, y dañan el nombre y el crédito de las personas. Mejor es hacer planes aunque sea a largo plazo para pagar esas deudas’’, insistió.

Las visitas incluyen una convocatoria a la alfabetización; a inscribirse en los núcleos de trabajo para aprender a leer y a escribir quienes aún no saben; quienes quieran seguir estudiando tendrán todas las facilidades, igual que quienes quieran luego emprender una empresa personal o colectiva.

Son, de paso, una oportunidad formidable para medir el estado de la población, sus debilidades y fortalezas, considerar sus opiniones sobre sus propios problemas y obtener un recuento directo de cuáles son las necesidades más sentidas.

‘’La escuela en construcción tiene meses paralizada’’, dijeron al Presidente el domingo 30 de septiembre en Sabana de la Mar. ‘’Es un problema de desembolso por los ingresos del Estado, pero eso se resolverá pronto’’, les respondió. La gente aprende así que los problemas son infinitos y escasos los recursos para enfrentarlos.

 

Estamos frente a un fenómeno inédito: sin alharaca, sin parafernalia propagandística, sin aviso, sin ceremonial o ritual de ninguna especie, en manga de camisa, un jefe de Estado va a las comunidades con un nuevo método y con un objetivo: gobernar con y para la gente en un nuevo ejercicio de pedagogía social y política.

Perspectiva Ciudadana