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Ramón Tejeda Read
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Lunes, 05 de Agosto de 2013
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El primer año de gobierno de Danilo Medina ha sido para dar el ejemplo. Para demostrar que se puede gobernar de otro modo. Y esa meta se ha conseguido.

Gobernar yendo a la raíz de los problemas. Y no olvidemos que decía Martí que ser radical es ir a la raíz… a la raíz de los problemas.

El presidente Medina es pues, según el apóstol cubano, un radical.

Apunta a la raíz cuando ataca los problemas de la educación dominicana. En su primer año emprende la construcción de diez mil aulas, lanza un Plan Nacional de Alfabetización, da inicio al programa Quisqueya Empieza Contigo para niños de cero a cinco años, amplía la tanda extendida   y consigna el cuatro por ciento de la riqueza nacional a la educación.

Apunta también a la raíz del problema de la falta de oportunidades de trabajo, del problema del desempleo cuando lanza un vasto programa de financiamiento para micro, pequeñas y medianas empresas a nivel nacional y se propone construir 400 mil nuevos puestos de trabajo.

Podríamos seguir enumerando y demostrar que no ha quedado un problema que no haya sido tocado en la raíz en este primer año de gobierno, pero, sin embargo, todo lo que se ha hecho quedaría en muy poco si no se dijera que uno de los puntos más luminosos de este primer año de gobierno del presidente Medina ha sido su compromiso con la ética y la moral.

Dijo que sería ‘’un presidente ético y moral’’ y tan pronto tomó posesión de su cargo dejó claro que no se trataba de una pose ni de retórica de campaña. Desde entonces, no ha dejado de dar ejemplos de transparencia y de apego a la pulcritud en el manejo de los fondos del pueblo.

 

Ese último será, probablemente, el punto más luminoso de su presidencia y el pueblo dominicano sabrá agradecérselo porque ahí había que dar también el ejemplo. El Presidente lo ha dado. Ahora estemos seguros de que lo mejor del gobierno de Danilo Medina es lo que está por venir.

Perspectiva Ciudadana