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Ramón Tejeda Read
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Lunes, 02 de Septiembre de 2013
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Cuando el presidente Danilo Medina rechazó el ‘’fast track’’ o vía rápida que le proponían algunos aprovechados para resolver el conflicto de los terrenos en el Parque Nacional Jaragua y Bahía de las Águilas, dijo de manera contundente que ‘’el único dueño de esos terrenos es el pueblo dominicano’’

Claro está, por tanto, que las soluciones y las acciones de desarrollo que allí se lleven a cabo deben, por un lado, respetar las áreas protegidas, y, por el otro, beneficiar al pueblo dominicano, en general, y a los moradores de las provincias concernidas (Pedernales, Bahoruco, Independencia) en particular; de paso, deben tomar en cuenta a las distintas organizaciones comunitarias y ONG que por décadas han estado trabajando y luchando por la preservación de aquellas riquezas naturales.

Bueno es que se retome el tema ahora que se ha convocado a la primera audiencia para ventilar el asunto, y mejor será que todas las organizaciones de la sociedad asistan a tales audiencias y dejen saber de nuevo que no debe dejarse un metro de aquella tierra en manos de los abusadores que, aprovechándose de las posiciones de autoridad que ocuparon en gobiernos pasados y violando la Ley de Reforma Agraria, quisieron robarse lo que no es suyo.

Los especialistas en la materia y las organizaciones de la sociedad civil que luchan por la preservación de aquellos terrenos para un desarrollo turístico verdaderamente provechoso para las comunidades y también sostenible, entienden varias cosas:

La primera, que no se trata de un expediente complejo porque la violación a las leyes es evidente y es, además, flagrante.

La segunda, que la única complejidad que pueda tener este asunto reside en la cantidad de estafadores envuelta en él y la posición de algunos de ellos en la sociedad.

La tercera, que probablemente el gobernante del momento en que se inició aquel despojo contra el pueblo dominicano fue engañado vendiéndole la idea de que aquellos terrenos eran propicios para la reforma agraria.

La cuarta, que el fin ulterior de todo aquel engaño era pasar aquella riqueza del pueblo a manos privadas, como se había hecho antes con muchos otros terrenos a todo lo largo y ancho del país.

 

Es pues el momento de que el pueblo dominicano, sus organizaciones y las comunidades de Pedernales y Bahoruco de nuevo se pongan en guardia para exigir que nadie se quede con una pulgada de una riqueza que, como dijo el presidente Danilo Medina, sólo pertenece al pueblo dominicano.

Perspectiva Ciudadana