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Ramón Tejeda Read
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Domingo, 15 de Julio de 2012
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Europa y Estados Unidos hoy sólo son referentes de lo que no debe hacerse para enfrentar una crisis económica. Lo atestiguan las masas en las calles exigiendo que no se les violen sus derechos; que no se les mutilen las conquistas sociales logradas en décadas de lucha.

En Europa se cuestiona la unidad. La moneda única, dicen, ha sido un fracaso y se preguntan si será viable la Comunidad Europea. Buscan la fiebre en la sábana. No cuestionan las políticas puestas en marcha ante la crisis: cuestionan la moneda única y la unidad.

En América Latina, sin embargo, es la unidad lo que se promueve. Se busca fortalecer a Unasur y se prevén nuevas comunidades de intercambio y colaboración.

Mientras en España el desempleo se mantiene en el 25%, en Brasil 40  millones de pobres pasaron a ser clase media; en Venezuela el petróleo no sirve para engordar los arcones de las petroleras y sus lacayos nacionales, sino para superar la pobreza secular y promover el crecimiento y la unidad latinoamericanas; en Europa y Estados Unidos cunde la incertidumbre; América se aferra a la esperanza y a la confianza en sus propias fuerzas…

Por eso, la primera salida del nuevo presidente dominicano ha sido un periplo muy preciso: Colombia, primero, Brasil después.

En Colombia ha sido recibido con el protocolo de jefe de Estado que reconoce que, aunque no ha tomado posesión, tiene el mandato del pueblo soberano otorgado en un proceso electoral reconocido nacional e internacionalmente.

Como no se puede perder tiempo—cuatro años son un destello—hay que empezar a hacer acuerdos, a agenciar recursos y a establecer procedimientos de cooperación, de financiamiento para empezar a enfrentar los retos.

Seguridad, energía, educación, pequeñas y medianas empresas, pobreza, son puntos prioritarios y sobre ellos hay experiencias de sobra en América Latina en estos días.

En Colombia, en particular, ha habido un proceso desafiante en materia de cómo enfrentar la criminalidad asociada al tráfico de drogas, por ejemplo.

En Brasil hay un referente fundamental en materia de promoción social, de enfrentamiento de la pobreza; cuarenta millones de pobres pasaron allí a clase media con las políticas sociales puestas en marcha en los gobiernos del Partido de los Trabajadores encabezados por el presidente Lula Da Silva.

Hacia allí había dirigido la mirada el presidente Medina desde la misma campaña electoral y su viaje viene a confirmar que ha sido coherente en todo momento; que no se trataba de poses de campaña sino de una intención y un compromiso.

A su regreso ha sido claro: tan pronto asuma como jefe de Estado el próximo 16 de agosto, anunciará al pueblo los compromisos a que ha llegado en su primera salida del país para ver dos experiencias que, más que colombiana o brasileña, son latinoamericanas.

Aquí, mientras tanto, ya hace dos meses que trabajan de manera febril las comisiones técnicas que hace lo necesario para que desde el mismo 16 de agosto se comience a continuar lo que está bien, corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se ha hecho. Para ello será bueno siempre echar, desde la ventana dominicana, una mirada latinoamericana.

Perspectiva Ciudadana