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Ramón Tejeda Read
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Lunes, 14 de Octubre de 2013
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De acuerdo con estudios dados a conocer recientemente, como resultado de la crisis económica de los últimos años, en España hay un trece por ciento (13%) más de ricos y casi un cincuenta por ciento (50%) más de pobres.

La multiplicación de ricos y de pobres es siempre uno de los saldos de las crisis del modelo económico capitalista que padecemos, que sin dudas funciona muy bien para los de arriba, pero muy mal para los de abajo.

Porque la multiplicación de los ricos en medio de las crisis económicas ocurre a costa de la multiplicación de los pobres, sin ninguna duda.

A los gobiernos españoles, por ejemplo, no les tembló el pulso para yugular los programas sociales. Los trabajadores vieron disminuir sus derechos y sus beneficios, la población perdió viviendas y ha visto recortar drásticamente todos los subsidios mientras le azota el desempleo.

Esos mismos gobiernos, sin embargo, no pensaron dos veces para buscar miles de millones de dólares y de euros para ‘’salvar’’ a los bancos y ‘’evitar el colapso financiero’’.

Es decir, el Estado no se endeudaba para salvar a millones de españoles de perder sus viviendas y sus empleos; el Estado no se endeudaba para salvar los programas sociales que impedirían el colapso de los pobres y la clase media y para evitar las tragedias que ha costado la crisis a las familias. Ni siquiera se endeudó para salvar industrias y puestos de trabajo.

No, el Estado se endeudó para ‘’salvar’’ a los banqueros.

Es decir, hablamos de gobiernos que actuaron diligentemente al servicio de una parte ridícula de la sociedad en cuanto a su número, pero extraordinariamente poderosa, que maneja los hilos del poder.

Para impedir un saldo tan lamentable es fundamental que ciudadanos y ciudadanas adquieran la suficiente educación política y la conciencia social que les permita distinguir entre burócratas y tecnócratas redomados enganchados a políticos al servicio de las clases dominantes, y verdaderos servidores públicos dispuestos a impedir un resultado como el mencionado en el primer párrafo.

Es indispensable una ciudadanía organizada de tal manera que pueda reclamar con eficacia el respeto de sus derechos y el gobierno compartido.

De ahí la importancia de que continuemos construyendo consciencia social y política hoy más que nunca.

Perspectiva Ciudadana