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Ramón Tejeda Read
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Lunes, 30 de Septiembre de 2013
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En uno de sus más recientes trabajos, el eminente doctor Sergio Sarita Valdez advierte sobre la cantidad de muertes maternas que ocurren en nuestro país a causa de un problema elemental: la falta de higiene.

Sí, hoy, casi doscientos años después de Pasteur, de Lister y de Simmelweiss—destaca el doctor Sarita Valdez—la falta de higiene da cuenta de la vida de muchas personas en nuestro país.

En su artículo, el doctor Sarita relata el caso de una joven de diecisiete años cuyo cadáver analizó como parte de su práctica de patólogo, pero puede usted estar seguro de que ése es el pan de cada día en nuestras clínicas y hospitales.

Hablamos de falta de higiene de médicos, personal de enfermería, centros médicos y del sistema en general. Es decir, hablamos de un serio problema de educación y de un gravísimo problema de cultura general que se manifiesta de muchas maneras: desde la muerte de una joven madre por un choque infeccioso, hasta la bulla del personal paramédico que habla en los pasillos de los centros de salud como si estuviera en el patio de su casa, o el joven que escandaliza con bocinas atronadoras desde su casa o su carro, o la manipulación de los alimentos en fondas y restaurantes y los basureros que no recogen los ayuntamientos y los que improvisa la gente en cualquier lugar.

Porque la falta de higiene de que habla el doctor Sarita Valdez es la consecuencia de un problema mucho mayor: la falta de educación de calidad, que se traduce, a su vez, en una falta colosal (por sus dimensiones) y trágica (por sus resultados) de cultura y de conciencia social.

Y, como advierte el doctor Sarita, ‘’solamente un movimiento restaurador de calidad en salud tornará nuestras maternidades en espacios de vida: higiénicos, cómodos, modernos, eficientes, eficaces, oportunos, asequibles y seguros’’

Y hay que aclarar que el ‘’movimiento restaurador’’ que reclama el eminente patólogo invoca de manera alegórica a aquél que en este 16 de agosto recién pasado ha cumplido un siglo y medio.

Y, en efecto, sólo un movimiento educador de la profundidad y las dimensiones de ése que en 1865 nos devolvió la independencia podrá hacer que superemos tanta lacra social de una vez y por todas.

Ojalá que sea ése el movimiento que haya puesto en marcha el presidente Danilo Medina con la ingente inversión que realiza su gobierno en el sector educativo y con la convocatoria al Pacto por la Educación hecha recientemente.

Porque, como decía Miguel de Unamuno y recalcaba Pedro Henríquez Ureña, ‘’…La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”.

Perspectiva Ciudadana