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Ramón Tejada Holguín
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Martes, 14 de Agosto de 2012
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Economistas y empresarios de todo tipo nos dicen que no se debe regular la economía, porque introduce distorsiones en el mercado. Claman porque el Estado  y la política no regulen nada. Pero, cuando el mercado se deja a la libre ganan los mejor organizados, con mayores recursos económicos y que controlan la información, mientras que pierden quienes tienen menos capacidad organizativa, dinero e información 

En Dominicana se dan unas paradojas que nos dejan patidifusos. Por ejemplo, partidarios de la no regulación, que quieren que se regule… pero contra el consumidor.

¿Ejemplos? Importadores que venden muy caro y tienen altísimos márgenes de ganancias, ofrecen mal o regular servicio,  y quieren la intervención del Estado   Dominicano para seguir ganando por encima de lo prudente. Las fuerzas del mercado ha provocado que un sector de las clases medias haga sus compras por internet.

Pero, estos importadores en vez de competir en buena lid, tratan de que el Estado  prohíba las compras por internet, usando argumentos espurios. Quienes compran por internet, pagan sus impuestos y el transporte del país de origen a la República Dominicana. Quienes importan simplemente pueden vender a precios justos, artículos originales y de calidad, y tener buenos talleres para enfrentar los desperfectos de los artículos. Y tener una política de devoluciones como la que tienen los fabricantes.

Ni que decir de la barbaridad de cambiar las normas establecidas para permitir que los embutidos tengan cada vez menos carnes.

¿Qué hacer? Admito que en más de una ocasión me asalta un sentimiento de impotencia, y enfilo las maldiciones gitanas más terribles hacia los gobiernos que hemos tenido y los que vendrán. Pero, hay más, como el programa aquel. Hay también un sector que se niega a ser regulado y ha capturado al Estado , y una ciudadanía que frente a determinados temas se mantiene pasiva.

Una opción que siempre está a la mano es la negativa a comprar esos productos, como un mecanismo para obligar a que los precios y la calidad de los mismos al menos sean aceptables. Pero, una acción de esta naturaleza no se le puede pedir a la mayoría de las familias del país, porque son pobres y compran determinados productos porque no tienen otra opción. Ya sea porque carecen de información o porque el producto al que deberían cambiar es muy caro.

Es así como la demanda deber ser promover que el Estado  juegue su papel regulador, y fortalecer mecanismos como Proconsumidor, las diversas superintendencias, y el defensor del pueblo. Noten que he dicho demanda. Y esa demanda debe provenir de la ciudadanía activa, una demanda que debe estar dirigida a conocer claramente cuáles son los grupos responsables y a los que hay que enfrentar. Y entre esos grupos, hay sectores empresariales que han capturado al Estado  e impiden que las informaciones correctas lleguen a la ciudadanía. Para que la gente tome decisiones racionales en cuanto a consumo, necesita tener información de calidad.

 

Ramón Tejada Holguín es ciudadano

Perspectiva Ciudadana