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Ramón Tejada Holguín
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Martes, 07 de Agosto de 2012
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Estos lluviosos días me llevaron por los vericuetos de la nostalgia y un exquisito cd doble de Víctor Manuel y Ana Belén, “Para la ternura siempre hay tiempo”, me pedía a gritos ser escuchado. Hay canciones muy conocidas como la ya mítica “La Puerta de Alcalá”. Pero, “Gira carrusel” fue la pieza que se metió, cual gusanito impertinente, en mi cerebro en el mismo momento en que una neurona díscola pensaba sobre el “Proyecto de ley de regulación salarial del Estado Dominicano”, aprobado por el Senado y pendiente de su ratificación por la Cámara de diputados.

La música de la canción recuerda las vueltas a ningún lado de un carrusel de pueblo. Hay cierto sarcasmo: “hay quien dice que estamos cuesta abajo ¬¬/ cuentan otros que todo va muy bien / es difícil saber a dónde vamos / donde lleva la vía de este tren.” 

Un sabor a cosa rancia se apoderó de mi ánimo, el olor a mocato nubló mi pensamiento, y una pregunta martilló esas neuronas que defienden con mayor énfasis el ejercicio de una ciudadanía activa: ¿no sería mejor construir la vía de este tren en vez de quejarnos por no saber su norte? 

Cuando el estribillo se hizo presente, una nube gris, vetusta y opresiva, carcomió mi alma rebelde que desea ser parte de construcción de lo nuevo: “Gira, gira carrusel / pide lo imposible y si lo dan avísame”.  Fue en ese instante que me vino a la mente el tiempo que hemos dedicado, desde las organizaciones de la sociedad civil, a demandar la regulación de los salarios del Estado Dominicano. Podemos,  en esta materia, dejar que otros pidan lo imposible, y dedicarnos a defender con uñas y diente una ley posible.

El proyecto contiene los aspectos a los que podemos aspirar en el contexto de la correlación de fuerzas que se da entre los sectores que presionan por seguir como estamos y los que queremos mayor nivel de racionalidad y equidad en los salarios del estado. Basta notar que con la promulgación de la ley el servidor público deberá contar solo con su salario y los beneficios inherentes al cargo que ocupa. 

Será el fin de las grandes remuneraciones, incentivos y dietas que se reciban por participar en consejos, juntas, comisiones y el de la discrecionalidad de altos funcionarios que a los salarios les incluyen “incentivos” que salen del presupuesto nacional, para sí mismos y para sus allegados.

Sé que el proyecto de Ley tiene aspectos que pueden ser criticables. Pero sé que tener esa ley, tal cual fue aprobada en el Senado, es mejor que seguir como estamos hasta ahora. Y esas son las dos opciones. O todas las personas que queremos mayores niveles de institucionalidad reclamamos de la Cámara de Diputados que apruebe el proyecto tal cual fue aprobado en el Senado y así se convierta en Ley, o seguimos como chivos sin ley en cuestiones salariales. Es hoy o nunca.

Ramón Tejada Holguín es ciudadano.

Perspectiva Ciudadana