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Ramón Núñez Ramírez
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Domingo, 29 de Abril de 2012
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El gobierno del actual candidato Agrónomo Hipólito Mejía fue un desastre económico, que se gestó antes de las quiebras bancarias, un desastre social por el alto costo en el aumento de la pobreza, y también un desastre institucional por el desorden entronizado al Estado, el irrespeto a la Constitución y el atropello de la institucionalidad democrática de su propio partido.

La principal bandera de lucha del PRD fue el rechazo a la reelección, sin embargo Hipólito Mejía cometió una apostasía cuando promovió la modificación constitucional para restablecerla. Como decía Participación Ciudadana en su memoria 2002: “Se realizó una Reforma Constitucional sin concertación y en beneficio de un grupo político”. Sin concertación y desconociendo el pacto firmado por los partidos a partir de los resultados de los trabajos de la Comisión Especial de Reforma en la PUCMM. Y lo que es peor, se utilizaron recursos de Baninter para comprar ciertos legisladores. ¿Dónde estaban los que hablan hoy de la supuesta dictadura constitucional?

La historia comenzó en las elecciones de 2002 donde merced a una serie de artimañas (los famosos “ceritos y palitos”) y el uso de los recursos del Estado se obtuvo la mayoría congresional para poder modificar la Constitución; también para designar desde el Senado una JCE integrada en su mayoría por parciales al PPH y posteriormente convocar el CNM para seleccionar al vapor tres jueces de la SCJ, sin recibir propuestas de organizaciones de la Sociedad Civil, mucho menos celebrar vistas públicas, como se ha hecho en las dos convocatorias realizadas bajo la Presidencia del Dr. Leonel Fernández. Y así se atreve Hipólito Mejía a calificar de ilegal e insultar los seleccionados para las Altas Cortes.

En ese gobierno de Hipólito Mejía se llegó al extremo de llevar las diferencias partidarias al seno de los poderes del Estado y en un vergonzoso incidente se interrumpió el servicio eléctrico y ocurrió un tiroteo, con la finalidad de impedir la elección de Alfredo Pacheco a la Presidencia de la Cámara de Diputados, porque no disfrutaba del apoyo del PPH.

La institucionalidad de esa organización se violó a un punto tal que la XX Convención Extraordinaria se celebró sin la participación de los precandidatos Milagros Ortiz, Fello Suberví y Enmanuel Esquea; los cuales se retiraron y fue proclamado Hipólito Mejía venciendo al único contrincante, si se puede llamar así, el Dr. Frank Joseph Thomén.

La intolerancia frente a los que osaban criticar al gobierno fue una de las características de esa gestión y baste recordar el caso del dirigente perredeísta que fue apresado personalmente por el entonces Jefe de la Policía, Candelier (ahora parte de su equipo de campaña), por el delito de haber criticado públicamente los resultados de una obra. También los periodistas de la Línea Noroeste por la famosa encuesta o el apresamiento del periodista Marino Zapete; sin contar los atropellos sufridos por los reporteros por parte de Pepe Goico. En ese gobierno creció el crimen organizado; fue asesinado en un parqueo de un restaurant el ayudante presidencial Martin Abreu Pimentel, vinculado al narcotráfico; también tres ayudantes civiles y un asesor Presidencial, con esas características, y se produjo el enganche, ascenso a Capitán y designación como jefe de campaña del capo Quirino Castillo Paulino.

Esa administración permitió que nuestro territorio se utilizara como cabeza de playa por parte del narco Guy Philippe, quien derrocó al Presidente Jean Bertrand Arístide, y permitió conspiraciones contra el Presidente Chávez, lo cual costó al país la suspensión del suministro de petróleo.

Desastre económico, social e institucional y por eso una mayoría de los votantes rechaza retornar a ese estado de cosas y se refleja en las encuestas serias y profesionales (Gallup, Benenson, Asisa y otras) que pronostican un triunfo en primera vuelta de Danilo Medina y la derrota del retroceso.

Perspectiva Ciudadana