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Rafael Sánchez Cárdenas
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Viernes, 25 de Febrero de 2011
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Rafael Sanchez CardenasNiños y adolescentes mantenidos en condición de secuestrados, instrumentalizados como objetos de negocio no es cualquier cosa. Cuarenta  de ellos constituyen algo así como uno de esos cursos, repletos, de la escuela pública dominicana y a merced de traficantes haitianos.

El descubrimiento de esta red por la Dirección de Migración mediante el uso de la inteligencia estatal como método para establecer el modo de operar de las redes del tráfico humano en el país y su sanción judicial es un signo alentador del enfrentamiento del problema.

Organismos internacionales acicateados por estados poderosos suelen asumir de manera frívola y a veces injusta el tema del tráfico humano como si fuera una expresión de racismo e insolidaridad del pueblo dominicano hacia el haitiano. No conceden en ningún terreno alguna razón a la sociedad y al estado dominicano por resentirse a la masiva migración ilegal desde el empobrecido Haití.

Es un hecho incontrovertible la presión a la baja del precio del trabajo en el mercado local que esta migración ejerce, en un contexto de mano de obra no calificada como el dominicano,  no sin  reconocer la gran contribución del brazo haitiano a la generación de riqueza en el país. Pero socialmente desprotegida y sin contribuciones al Sistema Dominicano de la Seguridad social para el solo beneficio de sus empleadores.

Si al costo social y económico de este fenómeno para el estado dominicano agregáramos la tolerancia a que redes de traficantes de bebés,  niños y migrantes puedan establecer una suerte de “zona franca” para maquilar la caridad dominicana, entonces, estaríamos proveyendo a los que fracasaron en la ayuda eficaz a Haití los argumentos para desprestigiar y acorralar al país ante la opinión pública mundial y los organismos internacionales que ellos regentean como perros caseros.

Hurguemos en los apoyos logísticos de este negocio vil.

Santo Domingo, 25 de febrero de 2011

rsanchez.cardenas@gmail.com

Perspectiva Ciudadana