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Rafael Sánchez Cárdenas
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Viernes, 11 de Marzo de 2011
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Rafael Sanchez CardenasLos partidos constituyen asociaciones libres de ciudadanos unidos por un pensar parecido. Su agrupación es un acto voluntario que le disgrega del conjunto social al que pretende convencer de su nobleza  en la conducción del poder público.

Tienen contornos y membresía definida. El conjunto de la sociedad no tipifica a un partido político. La sociedad se divide en partidos políticos y son una de las formas en que se parcela la misma. Y cada agrupamiento pretende erigirse en conductor del Estado democrático por un sistema de representación que inicia en el interior de cada partido, según sus reglas.

Elegir los representantes o candidatos de cada agrupación es un proceso que atañe solo a los miembros de cada agrupación, que en tanto comunidad política particular debería estar dotada de un empadronamiento de sus miembros,  a quienes los estatutos confieren derechos de elegir o ser elegidos.

Carecer de un empadronamiento de miembros es igual a perder los contornos, la personalidad política singular, la dilución de la comunidad que le presume y otorga derechos exclusivos a sus miembros para definir sus políticas y la representación legítima del partido.

Y en ausencia de una Ley de Partidos Políticos asumir un padrón abierto de electores es una decisión propia del desatino, que solo conduce a resultados electorales internos dudosos, en la medida en que  se permite que agrupaciones externas puedan contaminar la decisión de la membresía propia.

El Partido Revolucionario Dominicano vive hoy una nueva calentura, de esas a las que nos tiene acostumbrados, justamente por asumir un padrón abierto. Un acto que se suma a las serias dificultades de ese partido para organizar, institucionalmente, los procesos de elección de direcciones y representantes electorales.

Se impondrá la Política Real, pero a cada embrollo le sigue otro lío.  

Santo Domingo, 11 de marzo de 2011

rsanchez.cardenas@gmail.com

Perspectiva Ciudadana