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Rafael Sánchez Cárdenas
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Jueves, 02 de Mayo de 2013
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Hace poco escribíamos, con cierto dejo de pena, sobre las resistencias de ciertos grupos a asumir la “Ola de Cambios” que estaba naciendo con el nuevo gobierno.

Cambios de estilo, pero también de fondo. De contenidos.

Se quiera o no entender, se acepte o no la novedad, la verdad es que el gobierno Medina tiene la calidez de la cercanía, la rectitud y la transparencia reclamada. La anti-soberbia por divisa y la humildad de rectificar cuando el error o la duda se presentan.

No es asunto de estilo encarar con decisión la eliminación del analfabetismo que afecta a cerca del 10% de la población nacional.

 Tampoco es de estilo velar con celo de leona las compras y contrataciones de bienes y servicios públicos, según lo consagra la Ley 140-06, alrededor de la cual se han enriquecido y manchado tantos, que han terminado por afectar la confianza y el crédito público del sistema de partidos. Y de la política también.

No es cuento de formas confrontar con valentía los daños al interés nacional ocasionados por aprobaciones ligeras de contratos de explotación minera, tan onerosos, tan injustos e inequitativos como el que padecemos. Con tan escasas previsiones y equilibrio de intereses, que afectan sensiblemente el interés social de nuestro país.

Voces dominicanas, ante el hecho-contrato, han  apelado, casi por costumbre, al tema de la  seguridad jurídica. Ignorando las otras dos patas de un estado de derecho auténtico: el interés de la sociedad y la legitimidad.

Ningún acto jurídico serio puede fundarse jamás en lo injusto, lo inequitativo o ser contrario al interés general. Aunque lo santifique una autoridad competente, la ilegitimidad le perseguirá por siempre y a cada palmo.

No es tema del estilo acoger como responsabilidad del estado la cohorte de 0 a 5 años en estancias infantiles bajo un programa integral de asistencia.

 ¿Cuánto de la insuficiencia escolar de nuestros estudiantes, de su abandono o de la atrición  encuentra en la vida y condición de esa primera infancia su causa? No poco.

Llevar la labor escolar a ocho (8) horas de clases, deportes, orientación y un profesorado mejor pagado y más formado creará una nueva situación y posiblemente una nueva escuela para un nuevo país. Niños (as) de 0 a 5 años protegidos, estimulados; de 6 a 17 años laborando por ocho horas continuas en las aulas.

 Es otra mirada, otra la esencia.  

Fomentar el asociacionismo ciudadano y productivo es una contracultura hoy día. Y vincular el otorgamiento de ayuda crediticia estatal al desarrollo de cooperativas o asociaciones agrícolas, industriales y/o comerciales es una carambola virtuosa.

Centenares de micro, pequeños y medianos empresarios y ciudadanos están adquiriendo créditos a bajas tasas, condicionados o seducidos a la unión para una mayor escala productiva o comercial.

Dar el mantenimiento requerido a las obras públicas e infraestructuras del país como se está haciendo en calles y carreteras es proteger el dinero público de la mejor manera, la más económica, evitando el tradicional deterioro, facilitando la vida de la gente.

 Nuestras ciudades, poco a poco, van cambiando su feo aspecto a fuerza de un mejor ornato: pintando, bacheando o con “ojitos de gato” en túneles y avenidas. Asfaltando barrios.

No es asunto de estilo, es calidad de vida y mejor servicio.

 Es ayudar a remontar a los más desprotegidos. Es fomentar la autoestima de la mayoría haciendo las cosas como Dios manda y con la agenda de la sociedad como prioridad gubernamental.

Es una ola positiva, esperanzadora y llena de novedad.

Quizás, al final, se buscar un monumento para recordar al presidente que está prohijando estos cambios. No habrá pirámides, obeliscos o portentos arquitectónicos como apreciaron siempre faraones, reyes y gobernantes tradicionales.

La historia recogerá los efectos de este nuevo ciclo que estamos principiando en los indicadores sociales y humanos del futuro ciudadano dominicano. El apoyo popular y social abrumador habla del acomodo del pueblo con la Gestión.

 

   

Perspectiva Ciudadana