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Rafael Sánchez Cárdenas
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Viernes, 29 de Abril de 2011
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Rafael Sanchez CardenasSi queremos avanzar en el desarrollo nacional necesitamos un regio sistema de justicia al que todos y todas nos inclinemos reverentes, con la certeza de que el mismo funciona con independencia, equidad, razón y derecho.

No puede un sistema de justicia, razonablemente justo, operar bajo los hilos de un titiritero. Y mucho menos asumir los derechos ciudadanos y el tratamiento de la corrupción al son de las pasiones políticas del momento.

Asumir un concepto de justicia  con “excepciones” es la peor pesadilla que pueda pender sobre la conciencia social de una nación.

Es la vuelta a aquellos relatos antiguos de los “favoritos del rey”. La amnistía para unos, la condena para otros, según la voluntad real.  

Ese es el modelo de la justicia de canchanchanes que nos acaba de servir Hipólito Mejía.

 

Un error político gordo al que toda la sociedad deberá prestar atención y vigilancia.

Estamos al tope, es verdad, en cuanto a la corrupción pública y privada, el narcotráfico y unos servicios públicos cuyas deficiencias se cubren con más pobreza y limitaciones de nuestras familias más humildes. Pero aderezar todo aquello con un concepto de justicia tal, es de sobresalto. No es cosa para ignorar. 

Euclides Gutiérrez o Félix Bautista serán imputados o no en función de los méritos de una acusación ante un juez imparcial, no por ser socios de un club de canchanchanes que se rige por un concepto de justicia con “excepciones”, al que sin duda rechazan.

Pugnemos por las ideas de un estado social de derecho que enaltece el respeto, la protección y la invulnerabilidad de los derechos de ciudadanos y empresas bajo los principios de equidad, justicia e igualdad ante la ley, no un estado de derecho de canchanchanes a la más vieja usanza nacional.

Santo Domingo, 29 de abril de 2011

rsanchez.cardenas@gmail.com

Perspectiva Ciudadana