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Rafael Sánchez Cárdenas
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Viernes, 24 de Agosto de 2012
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En tan breve tiempo como una semana, el presidente Danilo Medina acaba de hacer de público conocimiento tres (3) medidas de gobierno ampliamente requeridas por la población dominicana. Control de gasto, código de pautas éticas y la creación de comisiones en trece (13) puntos nodales de la vida económica e institucional del país.

La sociedad nacional vive una suerte de indignación contra cierto funcionariado público intemperante y de caro estilo de ejercer su labor. Obsequiosos. Y es allí  donde ha puesto el dedo corrector el Presiente, controlando el boato. Rescatando con el Decreto 499-12 la sencillez, la humildad y el recato en el servicio público, promoviendo el proceder austero en estos tiempos de vacas flacas para los Estados.

La población aplaude y se regocija al sentirse reconocida en tal medida.

Pero agregar el prometido Código de Pautas Éticas, firmado por todos los funcionarios presentes en el Consejo de Gobierno, mediante el cual se comprometen con un ejercicio normado por las leyes, la ética y el servicio a las personas y a la sociedad toda, la transparencia, la integridad en los procesos de compras y contrataciones públicas de bienes y servicios; la indignación pública tiende al reconocimiento y la satisfacción.

No otra cosa esperaba impaciente comprobar: Las señales inequívocas de que lo que no se hacía hasta hoy, se haría en lo adelante siguiendo el mandato de su queja sempiterna.

Y para remate, trece (13) Comisiones emplazadas a presentar propuestas en un plazo de quince (15) días. Lean bien: 15 días para entregar sus propuestas respectivas.

La urgencia apremia. No hay tiempo para mecedoras y hamacas.

Hay que reactivar la agropecuaria, reformar la policía, preparar un Pacto Fiscal imprescindible, dar crédito a las Mipimes, titular propiedades, construir nuevas aulas, regular las importaciones de productos bajo rectificación técnica, eliminar el analfabetismo, en fin, tantos temas prioritarios, que bien hace el Presidente en comisionar, pero para ya. ¡Ahora!.

Que no se pretenda, como quieren algunos, reducir la importancia indicativa de estas medidas. Su arraigo profundo en los deseos del alma dominicana, cansada de la rutina del “dejar hacer, dejar pasar” en la administración pública.

¡Manos a la obra!   

Perspectiva Ciudadana