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Rafael Sánchez Cárdenas
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Jueves, 18 de Octubre de 2012
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Después de semanas de encuentros, discusiones y evaluaciones de todos los sectores representativos del país con el gobierno, El Consejo Económico y Social (CES) acaba de entregar un documento contentivo de sus propuestas y enfoques.

Ha sido un inicio hermosísimo de transparencia y mesura. Lo que llama la atención, sin embargo, es la tónica racional con que los diferentes sectores han intentado acercarse al problema que nos convoca a todos.

Y salvo la actitud de los “rezagados”, aquellos que ante toda problemática que enfrentan solo cuentan con la receta de las gomas encendidas y la “movilización de las masas”; el ejercicio realizado entre el gobierno, el CES, los medios de comunicación y amplios sectores nacionales acaban de establecer un marco referencial de resolución de conflictos y problemas.

El gobierno que gobierne. La ciudadanía, el CES, que exprese sus puntos de vista, convergentes o divergentes. No importa. Si la razón sirve de faro, si los datos e informaciones son veraces, el resultado será positivo para todos.

La relación dinámica que se ha operado entre el gobierno, el CES, los medios y la ciudadanía en la ventilación descarnada del déficit fiscal y el gasto público es ejemplificadora.

Lo es, precisamente, porque el presidente Medina ha puesto por delante los trapos sucios del gobierno. Porque ha optado por dar el ejemplo de comedimiento, de proceder austero. Oyendo la queja colectiva, mostrando rectitud y vocación de hacer las cosas como Dios manda… De ahí su grado de aceptación pública.

Si el gobierno sigue atento al clamor popular y el CES y toda la ciudadanía le acompañamos en su bien hacer, es lógico esperar mejores tiempos, mejores gobiernos y  liderazgos renovados.

Hay vicios en la discusión pública que atentan contra la lógica en la búsqueda de  soluciones a los problemas que nos desgastan y nos empobrecen. Como la “politiquería” o la resistencia al cambio, cuando el beneficio es nuestro.

Creo que asistimos a una coyuntura especial con el presente gobierno, un punto de inflexión, que la sociedad dominicana no puede despreciar o despachar con simplezas sin atreverse a empujar por la profundización del camino iniciado. 

Perspectiva Ciudadana