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Martes, 18 de Septiembre de 2018
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Fernando Haddad asumió el pasado 11 de septiembre la candidatura presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) luego del bloqueo judicial al líder Luiz Inácio Lula da Silva, quien está preso tras un proceso signado por la falta de pruebas.

No vienen del mismo pasado social, pero ambos líderes comparten un proyecto de país. De hecho, ya acumulan logros juntos: durante los siete años de Haddad como ministro de Educación de Lula (2005-2012) se dobló el número de matrículas en las universidades federales, se crearon más de 214 escuelas técnicas, se construyeron 126 campus universitarios y 14 universidades federales.

La duda que surge en el panorama político actual es si Haddad logrará conquistar los votos de Lula, así como nuevos simpatizantes, en una población electoral fragmentada. El desafío lo lleva adelante con la campaña que ambos impulsaron desde el inicio: “Brasil feliz de nuevo”.

El escenario electoral con Haddad

A solo unos días del anuncio de Haddad como sustituto de Lula, el candidato del PT igualó a Ciro Gomes en el segundo lugar de las encuestas con 13 por ciento en intención de voto, según Datafolha. Mientras que Bolsonaro se posicionaba en el primer puesto con 26 por ciento.

Otra encuesta, hecha por CNT/MDA y difundida el 17 de septiembre, ubica a Haddad con el 17.6 por ciento de intención de voto, nuevamente por debajo de Bolsonaro, quien lidera con el 28 por ciento. Luego se ubican Ciro Gomes (PDL) con 10.8 por ciento; Geraldo Alckmin (PSDB) con el 6.1 por ciento; Marina Silva (RED) con el 4.1 por ciento; y João Amoêdo (NUEVO) con el 2.8 por ciento.

“La tendencia es que (Haddad) crezca y así el PT, aún después del impeachment, campaña mediática y prisión de Lula, alcanzaría la segunda vuelta”,  explicó el corresponsal de teleSUR, Ignacio Lemus.

Pese al crecimiento de Haddad en las encuestas existe un factor de riesgo: “si izquierda y centroizquierda dividen los puntos de Ciro Gomes y Haddad y los electorales del neoliberal (Gerardo) Alckmin, ante su evidente caída, deciden votar a Bolsonaro, el ultraconservador se acercaría a un triunfo en 1era vuelta”, indica Lemus.

1. Bloqueo a Lula es visto como la continuación del golpe de Estado

La científica política María Socorro Braga, de la Universidad Federal de São Carlos, citada por Brasil de Fato, estima que el bloqueo judicial a Lula puede beneficiar la transferencia de votos a Haddad. “Este cambio de candidato ya era esperado porque la gente sabía que la justicia ya había resuelto que no iba a aceptar la candidatura de Lula”, explicó.

El representante del PT en la Cámara, el diputado Paulo Pimenta, señaló que la prohibición judicial de la candidatura de Lula “consolida una nueva etapa del golpe iniciado en 2016, con el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff”. Confía en que estas circunstancias ayudarán al PT a unir al electorado

2. Apoyo de Lula

El exmandatario brasileño, Lula da Silva, permaneció como candidato hasta el último momento posible. En Curitiba, frente a la sede policía donde está preso y con miles de simpatizantes del líder obrero, se dio el anuncio de Haddad como su reemplazo.

Según el historiador Lincoln Secco, de la Universidad de São Paulo (USP), Lula permanecerá como actor político determinante en las elecciones presidenciales. Por lo tanto, su apoyo a Haddad tiene mucha relevancia.

“Votar por Haddad es votar por Lula, porque ya no soy más que una persona, soy una idea. Y Haddad y Manuela (D’Avila) son representantes legítimos de la idea de que es posible gobernar para todos, prestando especial afecto por los necesitados, promoviendo el crecimiento económico y la justicia social”, expresó Lula en una carta dirigida a los brasileños.

“Haddad fue el mejor ministro de la educación de la historia de este país”, aseveró Lula en la carta y explicó que Haddad lo ayudó “a hacer realidad un sueño, que la mayoría de los jóvenes brasileños ni siquiera se atrevían a soñar, que era llegar a la universidad”.

3. El PT, la mayor fuerza política

Según la encuesta de Ibope, el PT es el partido preferido por el 29 por ciento de los electores. Además, supera las otras 34 agrupaciones políticas registradas en el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

“Es muy difícil que un partido que tenga esa preferencia del electorado no tenga un candidato en la segunda vuelta, cualquiera que sea él”, indicó Secco.

Actual declive económico de Brasil

La reducción del gasto público, en detrimento de la salud y educación; la reforma laboral que limitó derechos conquistados hace décadas por los trabajadores brasileños; y la reforma de jubilaciones repudiada por la población, son algunos de los puntos claves que explican el descontento de los brasileños durante el Gobierno de facto de Michel Temer, quien asumió el 12 de mayo de 2016 tras el golpe parlamentario a Dilma Rousseff.

La analista política, María Socorro Braga, indicó que los retrocesos sociales y económicos durante la gestión de Temer podría acentuar los “votos retrospectivos”, pues el electorado tiene un recuerdo positivo de los gobiernos del PT.

“Cualquier gobierno que asuma el país va a encontrar una situación crítica. Entonces, si él (Haddad) consigue pegar su imagen al expresidente Lula y a las principales políticas sociales, de aumento del salario mínimo y otras condiciones necesarias para que las personas tengan una vida mejor, mayor es la probabilidad de que el electorado vote en la propuesta petista”, consideró Socorro.

Una mujer como vicepresidenta

El voto femenino es muy importante para las elecciones del 7 de octubre, pues las mujeres, los más pobres y personas con menor nivel de instrucción están entre los votantes más difíciles de captar por el candidato Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL).

Por eso, la analista Socorro explicó la relevancia de que Manuela D’Ávila sea la compañera de fórmula de Haddad en la coalición “Brasil feliz de nuevo”.

“Hoy es el electorado femenino que bloquea la candidatura de Bolsonaro” y no le permite pasar de nivel “parece un techo”. Entonces, ese es el electorado que Haddad y Manuela deben conquistar.

 

 

Perspectiva Ciudadana