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Pedro Luis Castellanos
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Martes, 17 de Julio de 2012
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El Presidente electo, Danilo Medina, en su propuesta programática destacó algunos temas centrales, que bien podrían ser clave para comprender lo que serán sus esfuerzos y prioridades como Gobernante, en lo correspondiente a las políticas sociales.

Llamó al país a trabajar juntos por “una  nueva generación de dominicanos”. La idea proyecta al futuro e invita a mirar y actuar en el presente, a partir de esa visión. ¿Cómo queremos ser como ciudadanos?. ¿Cómo lograr que nuestros jóvenes del futuro estén en condiciones de aprovechar las oportunidades que los avances científico técnicos y humanísticos van  vislumbrando?. Las respuestas básicas provienen del sistema educativo. Convertir nuestra educación en una herramienta inclusiva, de construcción de una mejor ciudadanía, con fuertes valores,  con capacidades para ser protagonista del esfuerzo productivo y consumidores responsables, que aman la naturaleza y la defienden como patrimonio.

Simultáneamente, concentró su discurso programático en la necesidad de sentar las bases para un nuevo modelo de desarrollo, que tenga como principal propósito mejorar la calidad de vida de las personas, de las familias y las comunidades. “La economía debe estar al servicio de las personas, no las personas al servicio de la economía”, repitió incansablemente, con afán de convencernos.

Una idea reiterativa en las propuestas ha sido la de reducir las desigualdades sociales. No solo necesitamos elevar la calidad de vida promedio, requerimos reducir las desigualdades sociales, para que nuestra sociedad tenga la oportunidad de sustentarse en relaciones mas solidarias, y para que nuestras familias tengan mayor capacidad de producción y de consumo. Esta idea de equidad, de inclusión social, conlleva a priorizar la necesidad de superar los rezagos que históricamente hemos acumulado. Liquidar el analfabetismo, brindar mayores oportunidades  a los jóvenes y a las mujeres, así como a los adultos mayores y a las personas con discapacidad, emergen con alta prioridad, como parte de un esfuerzo mayor de elevación de la calidad de vida de toda la ciudadanía, reducción d ela pobreza y ampliación de la clase media.

Es claro que el Presidente electo nos invita a pensar el país en grande. Como un país en el que todos y todas nos sintamos participes y protagonistas de un esfuerzo de desarrollo, de avanzar hacia una nueva era de progreso y bienestar, y podamos sentirnos orgullosos de los resultados de nuestro trabajo colectivo.

Hoy queremos destacar que la desigualdad social comienza antes del nacimiento, se consolida en los primeros dos años de vida y se reproduce en el sistema escolar, tanto como en el mercado laboral mismo.

Sabemos que las condiciones en las cuales discurre el proceso de gestación, resultan de gran trascendencia sobre la descendencia. Déficits o inadecuada nutrición, e incluso carencias de afecto, durante el embarazo resultan en deficiencias en el Sistema Nervioso Central. Mas aun, por procesos de compensación, estas carencias se reflejaran también en el desarrollo y maduración de otros órganos vitales.  De esta forma, los recién nacidos llevan la impronta de hándicaps que afectaran considerablemente sus capacidades frente a quienes consiguieron un adecuado desarrollo de sus potencialidades durante la gestación.

Los primeros dos años de la vida son igual o mas determinantes aun de las capacidades. Una adecuada atención obstétrica perinatal, es indispensable para reducir los riesgos de traumatismos físicos y emocionales. El nacimiento por cesárea implica riesgos que no siempre son necesarios, y podrían evitarse con un parto normal. La elevada proporción d e embarazos que terminan en cesárea en nuestro país, resulta alarmante y ha llamado la atención, por sus eventuales consecuencias, a nivel internacional.

Las carencias nutricionales en estos primeros 6 meses se pueden traducir en retrasos y deficiencias que difícilmente se recuperaran a lo largo de la vida.  La mejor solución es la  lactancia materna, preferiblemente exclusiva hasta los 6 meses de edad. Resulta esencial para un adecuado desarrollo físico motor y para la maduración del Sistema Nervioso Central y del Sistema Inmunológico de defensas del organismo.  Además, fortalece los lazos afectivos entre la madre y el niño o niña.

Los primeros dos años de vida, el desarrollo y maduración requiere  de  tres  elementos  básicos:   a) Buena nutrición, b) Adecuado ambiente afectivo y c) Estimulación psicomotora. Las carencias de alguno o varios de estos elementos clave, puede conducir a limitaciones severas en las capacidades intelectuales, de aprendizaje, y de desarrollo de destrezas, que implican un hándicap ante quienes no las tuvieron.

En nUestro país, se ha generalizado en los últimos años, los esfuerzos de las familias para lograr que sus hijos e hijas tengan acceso a centros especializados de atención en la primera infancia. Con diversas denominaciones  (nido, maternal, guardería, estancia, etc),   han proliferado, y responden a una demanda por parte principalmente de las clases medias. Aunque no podemos afirmar que todas estas instituciones desarrollen programas adecuados, es claro que no resultan accesibles a la población empobrecida e incluso a muchas familias de clases medias.

Al llegar a la edad escolar e ingresar en la educación inicial o directamente en la básica, ya hay una desigualdad definida por la experiencia de haber tenido la oportunidad de  acceder a programas de estimulación, lo que se traducirá  con frecuencia en diferencias en el rendimiento y capacidad de aprendizaje. La atención de la primera infancia se ha convertido en uno de los factores de desigualdad social que necesitamos corregir, para romper la reproducción intergeneracional de la pobreza y la exclusión social.

El Sistema de Seguridad Social incluye, en el Seguro Familiar de Salud, del régimen contributivo, el derecho  de los hijos menores de 5 años de los afiliados, a ser atendidos en Estancias Infantiles. Este derecho, sin embargo hasta ahora solo alcanza a una pequeña minoría de esta población. La queja frecuente es que los recursos signados no alcanzan. Convendría revisar esta situación desde sus dos componentes> La asignación y el modelo de Estancias y sus costos.

El CONANI cuenta con una red de Estancias Infantiles, que alcanza a varias ciudades del país. Sin embargo, su cobertura es limitada a una muy pequeña proporción de la población.

No necesariamente necesitamos  reproducir a gran escala estos modelos de Estancias Infantiles. Además de revisarlos, para identificar oportunidades de mejoras y eficientizacion, deberíamos explorar las posibilidades que nos ofrecería la participación social y comunitaria.

Varios países latinoamericanos han desarrollado experiencias muy positiva de Estancias Infantiles o Guarderías comunitarias, con diversos modelos. Con costos sostenibles y al alcance de presupuestos limitados, han logrado muy amplias coberturas y beneficios para la población..

Un esfuerzo concentrado para reducir la pobreza y la exclusión social, deberá incorporar una alta cobertura de atención  integral de la primera infancia. La base podría ser alguna forma de articulación entre las Estancias Infantiles actualmente existentes, con una red de Estancias Comunitarias, concentradas al menos en las poblaciones y comunidades con mayor prevalencia e intensidad de pobreza.

Perspectiva Ciudadana