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Pedro Luis Castellanos
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Lunes, 02 de Julio de 2012
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De acuerdo con las informaciones disponibles, alrededor del 9.7% de nuestra población de 15 años y más es analfabeta, es decir que no es capaz de leer y escribir. Esto, si asumimos la población estimada para 2012 a partir del Censo correspondiente al 2010, representa alrededor de unas 750,000 personas, aunque si se considera el analfabetismo funcional podría ser una cifra mayor. Entre 15 y 24 años, el número de analfabetas seria de apenas unas pocas decenas de miles, lo que se corresponde con informaciones sobre un alto acceso a la educación básica.

Las personas de 15 años y más que no han tenido acceso a la educación básica, en su gran mayoría,  tienen 25 años y mas. Se trata de personas que por diversas razones han quedado rezagadas, socialmente excluidas. En algunos casos por limitaciones personales (discapacidades físicas o mentales),  pero predominantemente por razones de índole social: por la distancia entre sus residencias y los centros de enseñanza, por la pobreza que les impidió acudir a clases, por razones culturales, y diversas otras.

Muchas de estas personas han intentado alfabetizarse pero no han logrado superar las barreras antes mencionadas y recaen en su situación de postergación. Incluso muchas de ellas en algún momento han sido beneficiarias de cursos completos de alfabetización, pero recaen, al no tener la posibilidad de continuar su formación y al no existir un entorno nacional favorable que conforme una corriente de opinión favorable  y reforzadora, en toda la sociedad.

De allí que un esfuerzo nacional de alfabetización requerirá, además de los aprestos pedagógicos propiamente dichos, realizados en forma simultanea a nivel nacional, y de una movilización de la opinión nacional, de un conjunto de iniciativas complementarias que permitan superar las barreras que hasta ahora han impedido a estas personas incorporar a la dinámica de la sociedad, desarrollar sus capacidades y crear oportunidades. Tendremos que llegar a cada una de estas personas y asegurarnos que podrán participar y aprovechar esta oportunidad, apoyándolos para superar las limitantes. No se trata tan solo de un esfuerzo de carácter técnico docente, sino de un esfuerzo mayor de políticas públicas incluyentes, para avanzar hacia ser una sociedad menos desigual.

Leer y escribir es un derecho humano esencial, que favorece hacer realidad otros derechos importantes, consagrados en nuestra Constitución. Alfabetizarse no es solo aprender a leer, es un proceso de liberación personal y social. De allí que alfabetizar es una responsabilidad del Estado y  de nuestra sociedad. Considerando los factores asociados a este flagelo, alfabetizarse es liberarse de la exclusión social, es parte de un proceso de inclusión, como ciudadano libre, iniciar el camino de una ciudadanía comprometida con sus derechos y deberes. Alfabetizarse es un proceso de concienciación, de aumentar la capacidad de comprensión del mundo y de la sociedad de la cual se forma parte.

En los últimos quinquenios, varios países latinoamericanos han logrado eliminar el analfabetismo, mediante jornadas masivas y en poco tiempo. En las circunstancias de nuestro país, resulta inaceptable que persistan estas tasas de analfabetismo. Ha llegado el momento de movilizar todas nuestras capacidades  en un esfuerzo nacional que haga posible alcanzar esta meta en dos años.

El Ministerio de Educación y diversas organizaciones de la sociedad dominicana han realizado experiencias mas o menos exitosas en la alfabetización de adultos. Sin embargo, ninguno de estos esfuerzos se ha planteado como una movilización nacional, de toda la sociedad, para lograr la meta de eliminación en un tiempo reducido.

 

El Presidente electo, Danilo Medina, ha dejado claro su compromiso de eliminar el analfabetismo: De acuerdo con la UNESCO esto significa llevarlo a una prevalencia menor del 5% de la población de 15 años y más, de acuerdo con otros criterios seria menor del 3%.

La alfabetización es una meta movilizadora, que puede concitar el interés y despertar el espíritu solidario de las mas diversas capas de nuestra sociedad. Si revisamos las experiencias en los países latinoamericanos, un esfuerzo de esta envergadura, por una meta compartida por toda la sociedad, puede contribuir enormemente a levantar nuestra autoestima colectiva y a reforzar el capital social, tan necesario para acometer las tareas de construcción de un nuevo modelo de desarrollo.

Al mismo tiempo, podría ser una gran oportunidad para avanzar hacia nuevas formas de gestión pública, que fortalezcan la efectividad, la transparencia y la asociación entre el Estado y la Sociedad.

Los estudiantes de secundaria podrían dedicar las 60  horas de servicio social previstas en el currículo, para asumir responsabilidades directas  como alfabetizadores, los estudiantes universitarios y los maestros podrían, además de ser alfabetizadores, asumir las importantes tareas de supervisión y apoyo técnico, el empresariado podría aportar promoviendo la alfabetización de sus trabajadores y con la movilización de opinión y de recursos, las organizaciones sociales pueden jugar un muy importante papel en el empadronamiento de las personas que requieren ser alfabetizadas. En fin, todos juntos podemos lograr la ansiada meta de declarar ante el mundo que la Republica Dominicana es un territorio libre de analfabetismo.

Corresponderá a la UNESCO  evaluar y corroborar posteriormente los resultados alcanzados. Corresponderá al sistema educativo desarrollar las oportunidades para que las personas alfabetizadas puedan continuar fortaleciendo sus conocimientos y destrezas, mediante programas especializados para reforzar su alfabetización y para continuar su formación básica, media, y  técnico profesional.

El Presidente Medina asumirá el próximo 16 de agosto. Estamos seguros que, con el concurso de todos y todas, el 16 de agosto del 2014 podríamos estar celebrando con entusiasmo esta victoria sobre el analfabetismo y la exclusión social.  Dispongámonos a participar activamente y a ser parte de esta hermosa epopeya social.

Perspectiva Ciudadana