|
Pavel Isa Contreras
| |
Domingo, 02 de Septiembre de 2012
|

Es cierto que las exportaciones dominicanas han sido insuficientemente dinámicas a lo largo de los últimos años. La debacle de las exportaciones de confecciones textiles de zonas francas y un tipo de cambio sobrevaluado, junto a los problemas generales de competitividad del país como la falta de personas calificadas, los problemas institucionales y el costo de la energía y los combustibles, tienen mucho que ver con esto. La crisis reciente de las economías de más alto ingreso en el mundo también han contribuido.

Sin embargo, es necesario reconocer que las exportaciones se han reconfigurado y que el sector exportador no es lo que era. En ese sentido, es relevante identificar en qué dirección se ha movido para evaluar ventajas y desventajas. 

Hay al menos dos cambios que han marcado la evolución del sector durante la última década. Primero, ha crecido el valor y el peso de las exportaciones primarias en las exportaciones totales. Las exportaciones primarias son aquellas que tienen un muy bajo o nulo procesamiento tales como los alimentos básicos o los minerales. Mientras en 2000, éstas representaron menos de 15% de las exportaciones totales, en 2010 representaron el 35%, y alcanzaron unos US$2,200 millones. Dentro de los productos primarios, las de alimentos son las que más han crecido.

En ese sentido, hay que indicar que la “vuelta atrás” hacia los productos primarios, los cuales nos vimos forzados a abandonar en los 80 debido a la crisis del azúcar y otros productos, no es necesariamente un retroceso. El crecimiento económico de muchos países en Asía y en otras partes del mundo ha hecho que el contexto internacional sea hoy más favorable para las exportaciones primarias de lo que fue antes, siendo su demanda mucho más dinámica de lo que era previsible años atrás. Por ello, a pesar de que la apuesta por transformar, procesar y exportar productos sigue siendo muy válida, combinar las manufacturas con productos primarios y servicios es una mejor idea.

Segundo, las exportaciones de manufactura se han reestructurado. Las de confecciones textiles cayeron estrepitosamente, casi en 60% entre 2000 y 2010, emergieron nuevos rubros, los cuales incrementaron su valor exportado en más de 50%. Se trata de una gran diversidad de productos de la industria nacional que ha encontrado mercados alternativos al local.

El resultado de estos dos fenómenos es que las exportaciones se han diversificado de forma notable. El grado de concentración de las exportaciones del país cayó en un 73% entre 2002 y 2011. Eso, en sí mismo, es una buena noticia, porque hace al país menos vulnerable a una crisis de algún producto o grupo de productos en particular en el mercado internacional. Aunque una parte de ese proceso se debió simplemente a la caída, dolorosa y previsible, de las exportaciones de ropa desde las zonas francas, y no de manera particular a un esfuerzo deliberado y consciente, hoy no dependemos críticamente de ellas. Otras exportaciones han reaccionado, si bien no con el vigor deseable.

En un sentido similar se ha comportado la concentración de mercados para las exportaciones. Entre 2002 y 2010, ésta cayó en más de 40%, lo cual, en principio, también es positivo por razones similares a las de antes: una crisis en un mercado afectaría sólo a una parte limitada de todas las exportaciones. 

Una valoración más adecuada de este proceso requiere de un análisis detallado de los productos y los mercados de exportación. Sin embargo, en principio habría que decir que el contenido tecnológico de las exportaciones ha mejorado moderadamente desde la década pasada. El peso de las exportaciones de productos con alta intensidad tecnológica subió desde poco más del 20% en 2000 hasta más de 30% en 2011, mientras las de bajo contenido tecnológico bajaron desde más de 75% hasta cerca de 65%.

En síntesis, aunque ha sido más espontáneo que deliberado, las exportaciones se han “reprimarizado”, se han diversificado hacia manufacturas variadas distintas de las confecciones, y se han diversificado los mercados. Esto hace más compleja pero a la vez algo más prometedora una política decidida y largamente esperada de impulso exportador.

 

Twitter: @IsaPavel

Perspectiva Ciudadana