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Frank Pacheco
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Martes, 06 de Agosto de 2019
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Tristemente Estados Unidos vuelve a contar sus muertos y, tristemente, de nuevo por intolerancia.

El ciclo febril de asesinatos en masa sigue su agitado curso en la primera potencia mundial, donde, azuzados por un frenesí de ideología que fomenta la discriminación y la xenofobia, surgen nuevos emisarios de la muerte que se llevan por delante cuantas personas inocentes alcancen.

Hace unos años, en plena agitación de la campaña electoral en Estados Unidos, el entonces candidato (hoy presidente) Donald Trump declaró en uno de sus discursos que los mexicanos son criminales y narcotraficantes, por lo que era necesario recrudecer las políticas migratorias.

¡Oh sorpresa! El portavoz de la muerte en esta ocasión resulta ser un joven de mente envenenada que confiesa sin remordimiento que su intención era matar a la mayor cantidad posible de mexicanos.  

De aquellos polvos, estas masacres… si bien es cierto que, como ya se sabe, los asesinatos a mansalva en ese país son una tristemente célebre tradición de sociópatas, no deja de ser menos cierto que incitar el ultra-nacionalismo rancio y desalmado resulta ser gasolina que enciende la locura de la supremacía racial.

¿Quién detendrá esto? Con un gobernante que ofrece como solución a los tiroteos en las escuelas armar a los profesores “para que se defiendan”, lamentablemente, no nos queda más que esperar el próximo atentado ¡Dios nos libre!

 

Perspectiva Ciudadana