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Miércoles, 23 de Enero de 2019
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En Venezuela un diputado se proclama presidente. A seguidas, respaldaron esta acción Estados Unidos, Argentina, Paraguay, Brasil, Colombia, Canadá, Perú, Ecuador y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

¿Qué tienen en común estos países? Para algunos nada, para nosotros los dominicanos es el mismo grupo, representado en la OEA, que patrocinó y respaldó el Golpe de Estado al profesor Juan Bosch en 1963 y la invasión estadounidense de 1965.

Que un diputado se proclame presidente representa la ruptura del orden democrático y constitucional en cualquier nación. Esta maniobra no es más que una intentona de Golpe de Estado, puro y simple.

Venezuela atraviesa una crisis económica, no porque el Gobierno de esa nación lo quiera: ¿qué presidente quiere que su pueblo carezca de comida o medicina? Lo cierto es que a Venezuela la han cercado, restringiendo la entrada y salida de insumos básicos… ¿Quién? El mismo grupo que apoya al diputado que quiere ser presidente.

Estamos hablando de la misma Venezuela que boyó en recursos, en políticas pública de desarrollo social. La misma Venezuela que con la llegada de Chávez redujo los índices de pobreza.

La misma Venezuela que recibió en 2012 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura un reconocimiento por la reducción del hambre y la pobreza extrema en más del 50 por ciento.

La misma que en el 2005 fue declarada por la Unesco como “Territorio Libre de Analfabetismo”.

Decenas de políticas públicas se desarrollaron en esa Venezuela que hoy es absorbida por un aislamiento internacional que no la deja ser, que la margina y la mantiene en desasosiego.

¿Hasta cuándo estará Latinoamérica bajo el yugo de un grupo que quiere decidir por los pueblos?  Bosch ganó con 59%, Allende arrasó en las elecciones en Chile y Fidel hizo lo propio con la revolución con respaldo popular.

Cada pueblo tiene derecho a trillar su propio camina y tomar la senda que entiende que es la que mejor le conviene. Y si nos equivocamos, pues también tenemos derecho a equivocarnos… pero en los asuntos que nos competen que nadie decida más que los pueblos de Nuestra América.

 

 

Perspectiva Ciudadana