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Luis Roca Jusmet
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Jueves, 07 de Junio de 2018
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Pierre Hadot es un filósofo francés de la segunda mitad del siglo XX que quiso recuperar la idea de la filosofía como forma de vida.

Hadot, que era además un riguroso historiador de la filosofía, sostiene que la filosofía antigua nunca quiso ser un discurso teórico ni un sistema de pensamiento. Lo que pretendía era ser una propuesta de forma de vida.

No había separación entre filosofía teórica y filosofía práctica porque lo que se buscaba en las escuelas filosóficas era que te enseñaran a percibir el mundo, a pensarlo y a actuar sobre él. La verdad te transformaba y te preparaba para afrontar la vida con serenidad.

Pierre Hadot dedica muchos de sus escritos al estudio de los estoicos, especialmente a Marco Aurelio. Pero las meditaciones de Marco Aurelio no eran ni un diario íntimo ni un escrito para ser leído.

Eran un ejercicio espiritual sin connotaciones de culpa ni de pecado. No era una confesión sino un balance de lo que se había hecho bien y lo que había hecho mal.

¿ Para qué ? Para saber en que se había fallado y prepararse para no repetirlo. A través de sus notas comprobaba si había aplicado correctamente la filosofía estoica en su quehacer cotidiano.

El estocisimo era una escuela en la que el maestro te enseñaba unos principios que se habían de interiorizar y aplicar. Era una escuela para adultos en la que estos debían desaprender lo que la sociedad les había enseñando. Pero el maestro enseñaba para que el discípulo se emancipara.

Totalmente contrario de lo que haría posteriormente el cristianismo, que se basaría en la obdeciencia. La filosofía se entendía entonces como una terapia del alma. Posibilitaba la construcción de un sujeto ético que hacía una elección de vida.

Podemos preguntarnos hoy si la filosofía tiene un lugar en el llamado mercado de la autoayuda. El mercado de autoayuda forma parte de la sociedad de consumo: son libros, consultas, cursos, que te ofrecen píldoras rápidas para consumidores impacientes. El cliente paga y quiere resultados. No puede haber nada más antifilosófico.

¿Cuál es entonces la línea roja que separa la filosofía de la autoayuda? Los libros de filosofía dan orientaciones prácticas sobre como vivir y los libros de autoayuda dan recetas para aplicar.

La filosofía proporciona una caja de herramientas, según la denominación del filósofo francés Michel Foucault, y no como un recetario. La filosofía estimula a pensar y la autoayuda formula consignas.

La autoayuda es el camino fácil, la filosofía el camino dificil. La filosofía es una brújula y la autoayuda un mapa donde todo está señalado. 

En alguna ocasión se ha planteado que la promoción actual del estoicismo forma parte de la campaña ideológica del neoliberalismo.

¿En qué sentido? En el sentido de entender que en el estoicismo entraban nociones como la de resilencia y conformismo. Me parece que, de entrada, entender la resilencia como un concepto neoliberal es un error. La resilencia no te dice que hay que aceptar sumisamente el sufrimiento que te infligen los otros.

Lo que te dice la resilencia es algo muy neitzscheano, que es que debes ser capaz de fortalecerte y no de hundirte en situaciones de sufrimiento (venga de la naturaleza o de los otros).

Igual que lo que plantea el estoicismo es la capacidad de aceptar lo que no podemos cambiar y actuar cuando podemos, siguiendo unos criterios éticos.

El estoicismo tiene hoy una gran actualidad. Hay dos libros que me parecen especialmente recomendables. Uno es "La Ciudadela interior", donde están las meditaciones de Marco Aurelio y unos interesantes comentarios de Pierre Hadot (Alpha Decay, 2013) y otro es "Manual para la vida feliz" (no me gusta el título, pero que le haremos), con los textos de Epicteto y los comentarios de Pierre Hadot.

Si alguién quiere profundizar más en el tema, "Hermenéutica del sujeto" , de un desconocido Michel Foucault. Finalmente ( y perdón por la autopropaganda ) "Ejercicios espirituales para materialistas. El diálogo (im)posible entre Pierre Hadot y Michel Foucault" donde analizo las dos propuestas y reflexiono sobre su actualidad.

No nos olvidemos de Séneca, que junto a Epicteto y Marco Aurelio forman parte de lo que Foucault llamaba la Edad de Oro del cultivo de uno mismo, la del estocismo tardío del Bajo Imperio Romano. Lo que nos proponen son una serie de prácticas, de principios y de ejercicios espirituales.

¿Para qué? No para salvar nuestra alma (esto lo dirá después el cristianismo) sino para transformarnos en sujetos libres. Lo cual es muy diferente de lo que plantean los neoliberales, para los cuales la libertad depende de las elecciones internas y no del trabajo interno que nos libera de la dependencia del otro y de las pasiones que nos encadenan.

El trabajo sobre uno mismo, para conseguir una serenidad que nos permita ser capaces de vivir de la mejor manera posible y sin estar a merced de las circunstancias no va contra el cuidado del otro o la lucha por mejorar la sociedad.

Es una camino que no tiene nada que ver con los manuales de autoayuda ni los cursos de gestioón emocional. Es largo y dificil, es el camino de la filosofía entendido como una práctica abierta a cualquiera y que tiene, además, poco que ver con la filosofía académica.

Perspectiva Ciudadana