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Nadia Tejeda
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Lunes, 15 de Junio de 2020
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Senderito, Senderito, 

Ya casi te respiro.

Neblina brumosa tan solo veo, 

cuando en mi memoria te entretengo. 

Un vago recuerdo, cual gélido viento, 

de aroma a fogata y sabor a cuento, 

cargado de jengibre y ungüento. 

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Desde Bao a Lilís anteayer las Tres Hamacas cruzaba, 

y subiendo La Pelona el Pino me abrazaba.

Occidentalis es endémico y tristemente me contaba, 

que su primo Caribaea enfermo estaba,

porque introducido fue y la tanta altura no le cuadra.

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Desde Casabito al Arroyazo, ayer por Baño de Nubes andaba, 

allí la Cyathea me observaba y su sonrisa alegre regalaba.

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Desde La Cotorra hacia Agüita Fría, 

la Manacla hoy me gritaba, 

que Prestoea no le llame porque su nombre común ella ama, 

aunque ya luego,

un poco más calmada, 

con sus orondas ramas, 

también me saludaba. 

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Veremos que me augura esta noche y quizás a Valle de Dios vaya, 

con la esperanza de que tal vez, 

allí la fe permita que este virus se deshaga, 

y del encierro rumbo al monte,

yo corriendo salga. 

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Senderito, Senderito, 

en mis sueños te camino. 

Mis pies danzantes por el pajón húmedo, 

alegres y vivarachos van dando tumbos. 

Trashumantes se desnudan al llegar,

resbalando al arroyo entrar.

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Y qué pesar al despertar y descubrirte irreal, 

pues me resigno con perseguirte en el efímero más allá, 

cada noche... tras mis ojos cerrar.

Perspectiva Ciudadana