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Manolo Pichardo
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Viernes, 10 de Agosto de 2012
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Los mercados son cada vez más exigentes porque ellos existen a la sombra de los consumidores, o para decirlo de la forma correcta, los primeros existen porque estos últimos, para satisfacer las necesidades cotidianas, requieren bienes y servicios que éste pone a su disposición. El asunto es que no puede haber mercados sin consumidores, por lo tanto, los demandantes, cada vez más informados e instruidos, están poniendo atención, más que a la marca, a la calidad del producto ofertado.

Por eso, tras la denuncia de Altagracia Paulino, directora de ProConsumidor, de que una parte del salami que se produce en el país no tiene los nutrientes requeridos y que, por demás, dicho de manera cruda y directa, está contaminado con megle, surge el dilema: ¿Mercado o consumidores? Por lo dicho en el párrafo anterior se desprende que privilegio a los ciudadanos y ciudadanas que no se dedican al comercio, sino que recurren a él para vestirse, alimentarse, curarse, educarse, divertirse y hasta para programar la forma en que se conducirá su despedida cuando dejen el mundo de los mortales.

La directora de ProConsumidor ha dicho que los estudios hechos a los embutidos cumplieron con los requisitos profesionales y el rigor científico que demandaban estos análisis, cuestión que creemos, pues sabemos de la solvencia moral que siempre ha exhibido desde la posición que ocupa y antes de ocuparla. Lo que no logro entender es por qué no se mencionaron los nombres de las empresas que están estafando a los ciudadanos y ciudadanas del país y el extranjero.

Todos los productores de embutidos son sospechosos, los culpables y los no culpables, los estafadores y los que se apegan a las normas sanitarias y nutricionales internacionales y a las que nos hemos dado en la República Dominicana.

Los que abusan de los consumidores se refugian en la sombrilla de los que los respetan y los que los respetan se embarran en el estiércol que sirve de materia prima para los productos denunciados.

La cuestión no es sencilla. ¿O lo es? Talvez si se hubieran revelado los nombres de los inescrupulosos y el Ministerio de Salud Pública procedido a cerrar aquellas fábricas y someter a la justicia a los responsables de enfermar a la población, el debate sobre el tema no se hubiera prolongado, hubiéramos actuado como país civilizado, educado y no como un conglomerado humano que no se somete a sus propias reglas de juego, sino que se arrastra en los intereses caprichos de grupos o individuos que por lo general son contrario al interés de la mayoría.

Salud Pública, anuncia que hará nuevos estudios y el anuncio se me asemeja a aquellas batidas policiales que en el “interés” de combatir el crimen avisan la hora y el lugar donde se “sorprenderá” a los delincuentes para “atraparlos”.

Perspectiva Ciudadana