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Viernes, 27 de Abril de 2012
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Un importante grupo de monjas católicas en Estados Unidos dijo que estaba "asombrada" por la reprimenda del Vaticano por dedicar demasiado tiempo a la pobreza y justicia social y no lo suficiente al aborto y al matrimonio homosexual.

En un punzante informe el miércoles, el Vaticano dijo que la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas había "guardado silencio sobre el derecho a la vida" y no había logrado colocar en el centro de su agenda la "visión bíblica de la vida en familia y la sexualidad humana".

También amonestó a las monjas estadounidenses por expresar opiniones en cuestiones políticas que diferían, en ocasiones, de los puntos de vista defendidos por obispos del país.

Las discrepancias públicas con los obispos -"quienes son los auténticos maestros de la iglesia en fe y moral"- es inaceptable", dijo el informe.

La Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano publicó una "valoración doctrinal" diciendo que la Santa Sede se ha visto obligada a intervenir con la Conferencia de Liderazgo de las Mujeres Religiosas para corregir "graves problemas doctrinales".

El grupo de monjas dijo en un comunicado en su página web que "la presidencia de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas estaba asombrada por las conclusiones de la evaluación doctrinal".

Añadió que el grupo puede dar una respuesta más detalla en un futuro.

La conferencia dijo que representaba al 80 por ciento de las 57.000 monjas católicas de América. Es muy influyente tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Los académicos que estudian la iglesia dijeron que la decisión del Vaticano era predecible dada la posición conservadora del papa Benedicto XVI y los esfuerzos de Roma por sofocar la disidencia interna y reducir la autonomía dentro de sus filas.

"Esto es más una expresión de la iglesia que se siente asediada por tendencias que no puede controlar dentro de la iglesia, y mucho menos dentro de la sociedad en general", dijo el historiador de la Universidad de Notre Dame Scott Appleby.

Eso incluye un constante bombardeo de llamadas para permitir la ordenación de mujeres sacerdotes, a lo que el Papa se ha negado en repetidas ocasiones diciendo que era imposible.

El Vaticano nombró al arzobispo de Seattle Peter Sartain y a otros dos obispos estadounidenses para que lleven a cabo la reforma de los estatutos de la Conferencia, su programa y su aplicación a los textos litúrgicos, un proceso que dijo podría tardar hasta cinco años.

Perspectiva Ciudadana