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Julio Sánchez-Maríñez
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Lunes, 14 de Noviembre de 2011
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En sus líneas programáticas principales Danilo Medina ha insistido en un conjunto propuestas entre las que destaca la de concertar un pacto nacional, a 12 años, para lograr captar 10 millones de turistas en 10 años.

Así, por ejemplo, en su presentación programática ante la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Danilo Medina se refirió al turismo como “el vehículo de exportaciones indirectas más formidable” con que cuenta la República Dominicana  para dinamizar, entre otros sectores de su economía, al agropecuario, por lo que lo considera una “locomotora del desarrollo” por su “capacidad de arrastrar a los demás sectores” (agropecuario, industrial, construcción, transporte).  Sobre la base de ese argumento, el candidato Medina ha propuesto la meta de “duplicar el número de turistas que nos visitan en un periodo no mayor de diez años”.

La propuesta es  atrayente por cuanto el turismo ha sido y puede seguir siendo, de adoptar las previsiones y los golpes de timón apropiados, uno de los motores principales de nuestra economía. Sin embargo, tras haber recibido 4,2 millones de turistas en 2010 y en las presentes condiciones internacionales, dada la situación de los países de la zona del Euro y la de los Estados Unidos, confieso que en primeras reacciones he tendido a tomar con pinzas el aspecto cuantitativo de la  propuesta de los 10 millones en 10 años. ¿Estará loco Danilo proponiendo esta meta tan ambiciosa?

En esta zona de dudas he visto, durante el fin de semana, las declaraciones de Osmar Benítez, vicepresidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), en  una conferencia al Clúster Turístico de Barahona. Benítez explico allí como el sector turístico de la República Dominicana   demanda alimentos de origen agropecuario por un monto anual de más de  19 millones de pesos. Estas informaciones se basan en investigaciones realizadas anualmente sobre la demanda de alimentos frescos del sector turístico gracias a una alianza estratégica entre la  JAD y la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores). Si esto lo hacemos con 4 millones de turistas, con 10 millones fácilmente deberíamos acercarnos a 50 millones de pesos en demanda de productos agropecuarios por parte de ese sector, una suma nada despreciable.

Tal vez Danilo Medina no esté loco como no lo estuvo Kennedy cuando propuso en 1961 colocar un hombre en la Luna y regresarlo a salvo a la Tierra a pesar de que Estados Unidos había quedado bien rezagado en la carrera espacial respecto de la entonces Unión Soviética. Los grandes avances requieren de grandes desafíos.

Medina ha insistido en la importancia del sector agropecuario para el país.  En repetidas veces ha planteado que de los 155 municipios del país, sólo 21 no viven de la agropecuaria, de modo que 134 dependen de la producción agropecuaria por lo que dicho sector “debe ser colocado en “el primer paso de inversión del próximo gobierno".  Ha insistido en inversión para facilitar información, tecnología y crédito a los productores (nos hizo recordar el caso de ISMEA, en Italia, sobre el cual escribimos hace ya un tiempo) y en la necesidad de un programa de reparación y conversión de caminos vecinales en carreteras rurales debidamente pavimentadas (según sus estimaciones, como ha conversado en sus encuentros con productores, hay unos 1,800 kilómetros de caminos vecinales que necesitan ser reparados).

La claridad del enfoque de Danilo Medina respecto de los problemas del sector agropecuario le han ganado el apoyo del empresario Ricardo Barceló, presidente de la Asociación Dominicana de Hacendados y Agricultores, quien ya ha anunciado su apoyo al candidato por ser este el que cuenta con el programa más avanzado para dicho sector.

Los datos que ofrece Osmar Benítez, respecto de la demanda de productos agropecuarios por el sector turístico, vienen a confirmar la importancia de la propuesta de Danilo de interconectar turismo y agropecuaria en un círculo virtuoso que dinamice al segundo sobre la base del crecimiento del primero.

No será fácil, pero ningún logro significativo lo es.  Además de inversiones cuantiosas y bien hechas, se requerirá de intervenciones estatales enérgicas en materia de ordenamiento territorial, saneamiento y seguridad públicas, que permitan que el turismo siga desarrollándose dentro pero también fuera de los resorts de los polos turísticos, los que actualmente están en alta (Bávaro, Punta Cana y Bayahíbe), lo que hay que recuperar (Puerto Plata)  y los que se espera despeguen como los de Samaná, Miches, Barahona y Montecristi.

Lo que sabemos es que esas inversiones y esos esfuerzos redituaran y lo harán pronto. Como bien ha señalado el experto en cuestiones turísticas, Juan Lladó, el turismo “responde más rápida y fácilmente a la demanda del mercado y crea empleo tangible en el corto plazo. Puesto que ningún otro sector puede ofrecer eso, la propuesta de Medina es justificada, ameritando el acuerdo nacional que el ha propuesto.”

Perspectiva Ciudadana