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Omar Diloné
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Martes, 09 de Agosto de 2011
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Una sociedad genera esperanzas de progreso cuando sus miembros pueden mejorar su calidad de vida y ascender en la escala social, pero resulta que ese ascenso se logra sobre la base de una educación de calidad y un empleo digno.

En la sociedad dominicana, marcada por las desiguales, los mas afectados por el desempleo y el bajo índice de desarrollo humano son los jóvenes, quienes ven las posibilidades de ascender socialmente cada día mas lejos, ya que la pobreza los excluye de las aulas, si no estudian no pueden conseguir un empleo y aun estudiando el Estado no esta en condiciones de ofrecerle un trabajo que mejore su estatus.

En casos de jóvenes más aventajados que han logrado un titulo universitario formados para una economía de servicio, se aferran al sistema partidario clientelista para escalar socialmente, es por eso que hay un abultamiento en los partidos políticos de gente con ambición de crecer pero sin vocación política. Lo ideal seria que cada joven que logre formarse como bachiller y posteriormente se titule en la universidad pueda acceder a un mercado laboral que le garantice estadía por su formación, o le dé la posibilidad de emprender sus propios negocios; esa es la movilidad social vertical de la que hablan los sociólogos, amparada en la educación y la meritocracia.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe revela que el 29.9 % de las personas desempleadas corresponden a jóvenes de 15-24 años, también la  Comisión Económica para America Latina y el Caribe  (CEPAL) estudiando un grupo etáreo mas amplio de 12-30 años dice que el 19% ni estudia ni trabaja, ante esta realidad muchos jóvenes apelan a la resignación, como si esto fuera un karma, algunos piensan en abandonar el país y otros se abrigan en las organizaciones delincuenciales como forma de obtener respeto y dinero fácil.

Aun con esas cifras tan alarmantes y la falta de esperanza en los jóvenes, es posible vivir en un estado donde sus miembros puedan crecer y hacer sus sueños realidad, todavía es posible vencer las barreras estructurales que impiden una mejor educación, la creación de empleos dignos y el incentivo al emprendedurismo, todo esto se puede con la formación de normas jurídicas que tengan controles de aplicación efectivos, sumado a una gestión gubernamental humanista que cree las políticas publicas adecuadas para que los jóvenes dominicanos puedan vivir en la Quisqueya de las oportunidades, eh ahí donde se encuentran cifradas las posibilidades de ascenso social de la juventud.

 

Palabras Clave: 
Perspectiva Ciudadana