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Lunes, 05 de Diciembre de 2011
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Unos 140 mil 686 jóvenes costarricenses de entre 12 y 24 años, quienes representan el 12,3 por ciento del total de la población con esas edades, no estudian ni trabajan reveló el XVII Informe Estado de la Nación.

El estudio, difundido este domingo en la prensa local, advierte que estos jóvenes “están doblemente excluidos, porque no tienen acceso al conocimiento ni tienen la posibilidad de generar un ingreso digno”.

Al menos 45 mil de estos jóvenes, que son aquellos entre 12 y 17 años, deberían estar en las aulas de los liceos de Costa Rica. Sin embargo, una tercera parte de ese grupo reconoce que se le apagó el interés de estudiar.

Estos chicos pasan las horas en sus casas ocupados con videojuegos o programas de televisión, haciendo mandados, oficios domésticos. Según el estudio, Los jóvenes que pasan ociosos todo el día son más vulnerables a inmiscuirse en actividades ilícitas para obtener dinero o en el consumo de drogas.

La investigadora del Estado de la Nación, Isabel Román, considera que para revertir este panorama el sistema educativo debe hacer más atractiva su oferta.

Para ministro de Educación, Leonardo Garnier, la familia y la comunidad son claves para que la lista de jóvenes que ni estudian ni trabajan no siga creciendo.

“Si uno vive en un entorno donde toda la gente de su edad estudia, uno se siente mal por no hacerlo, porque hay una presión de la comunidad, pero si no estudiar y no trabajar es parte de lo bien visto, entonces no hay motivación”, aseguró Garnier.

La representante del Instituto Nacional de Estudios de la Niñez y Adolescencia de la Universidad Nacional (UNA), Ana Teresa León, aconseja a los padres hacer todo lo posible porque sus hijos se integren y permanezcan en el sistema educativo.

“Estar sin trabajar y sin hacer nada no es una opción de vida, es una situación forzada por la expulsión escolar, por el fracaso escolar, por la poca capacidad de enfrentarse a un trabajo”, recalcó León.

Por su parte, la fiscal adjunta penal juvenil, Mayra Campos, aseguró a la prensa nacional que la ausencia de oportunidades para construir un proyecto de vida es un factor “precipitante del comportamiento violento”.

Según Campos, si a ese se le suman otros factores de tipo estructural y social, como abandono, “callejización”, estigmatización, marginación social, acceso a armas y consumo de drogas, el riesgo de que puedan terminar convirtiéndose en delincuentes es mucho mayor.

Perspectiva Ciudadana