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Guillermo Ricart Calventi
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Martes, 30 de Octubre de 2012
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El país político dominicano (partidos, sociedad civil, Congreso e instituciones públicas, poderes facticos y mediáticos) debe aprobar cuanto antes el proyecto de Reforma fiscal, que sustenta el de Presupuesto y la Ley de Gasto Publico, enviado por el Ejecutivo al Congreso de la República.

Porque la Nación dominicana no puede darse el lujo de entrar en una vorágine de ingobernabilidad justo cuando están dadas las condiciones para una movilización ciudadana que acompañe al gobierno al acometer proyectos sociales de naturalezas estratégicas.

Porque debemos tener una sola posición al negociar y acordar metas con la Misión del FMI que arribara la próxima semana a la isla.

El camino de la obstrucción es de la peor ralea puesto que su propósito politiquero es el de confundirnos y distraernos sin aportar posibilidades a las soluciones que debe ofrecer el Estado a los problemas nacionales.

Ya se perdió una brillante oportunidad de consensuar con el gobierno la calidad y el impacto del gasto y la inversión de los recursos que procura sin dañar la economía y sin deteriorar el poder adquisitivo del salario de los trabajadores.

Quienes en el Consejo Económico y Social (CES) trillaron ese camino malo que conduce a la sin razón de quienes se niegan a asumir los costes de impedir el descalabro de las finanzas públicas y amortizar la deuda social de manera que la cohesión social y la gobernabilidad se fortalezcan en medio de los malos tiempos que tenemos que sortear, parece que solo nos quieren hacer perder el tiempo.

El Congreso debe pues legislar de manera expedita y rápida por la vía que aconsejan la sensatez y la prudencia, la del compromiso de todos los dominicanos alrededor de los planes de desarrollo del Presidente Medina.

Naturalmente la vía rápida no debe anular la discrecionalidad de las bancadas del Congreso pero el tiempo perdido debe recuperarse, los legisladores no deben entramparse en discusiones bizantinas o poses exhibicionistas de los que aun no entienden el espíritu de la Estrategia Nacional de Desarrollo y juegan al oportunismo haciéndonos perder el tiempo.

Perspectiva Ciudadana