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Guillermo Ricart Calventi
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Lunes, 09 de Septiembre de 2019
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Expresión de la debilidad de la soberanía nacional y posteriormente a la caída de la dictadura, al golpe del 63, a la intervención del 65, a los fraudes para mantener a Balaguer en el poder hasta el 78, así como, después de la década perdida y de las ultimas trampas del anciano perverso, fue defecada por el Departamento de Estado la porquería ciudadana.

Engendrada en el 1993, después del fraude del 90 contra Bosch, para evitar el fraude previsible del 94 y facilitar el ascenso al poder de Peña Gómez y el PRD, fue presentada como cívica y no partidista.

Sin que nadie la eligiera, financiada con fondos de la USAID, con apenas decenas de miembros activos, francamente parcializada, se le asigno con exclusividad la llamada observación electoral, sin la cual la JCE no puede, en ejercicio del poder que le confiere la Constitución, certificar la transparencia y legalidad de las elecciones nacionales.

Esta porquería, derrotada junto al PRD por el Frente Patriótico en el 1996, se convierte en el principal recurso para la movilización e integración de sectores y grupos sociales que facilitarían la alianza PRD/Balaguer para desplazar al PLD del Poder.

Luego, amarrada la chiva en la Máximo Gómez, Hipólito sentaría las bases del triunfo de la Alianza Rosada en el 2002. No obstante, la crisis de Baninter y la conocida incapacidad del PRD para gobernar, permiten el regreso del PLD en el 2004, como expresión de una mayoría de la que  participan algunos grupos y sectores que habían cohabitado con la porquería.

Para justificar su innecesaria existencia se convertiría en Capítulo Dominicano de otra cosa llamada Transparencia Internacional/Organización Global Contra la Corrupción.

Esparcida por el territorio y la política nacional ha servido durante todos estos años para abonar la anti política sistémica y la lucha contra el PLD.

Actuando como procónsules pretenden imponerle a la sociedad una agenda ajena anti reeleccionista y anti continuista, abiertamente intervencionista y curiosamente anti danilista.

Sepan todos que la porquería cuando se riega no solo hiede sino que también es difícil de recoger.

Perspectiva Ciudadana