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Por: Guillermo Ricart Calventi
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Jueves, 02 de Octubre de 2014
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Como reguero de pólvora, sin que aún algunos puedan explicarlo, la popularidad del Presidente Medina sigue esparciéndose y creciendo.

Dominicanos y dominicanas experimentan una sensación  poco frecuente de sorpresa y satisfacción que se traduce en confianza y aprecio de su gestión.

Ante cada obstáculo o situación en  que sus destrezas, juicio y cordura han sido puestos a prueba, éste ha salido airoso y su liderazgo se ha consolidado.

Ya no se habla de divorcio o desencuentro entre la población y el gobierno a propósito de las metas y temas nacionales.

Por el contrario, después de dos años de gestión la gente  habla desenfadadamente de la necesidad de renovar  los vínculos fraguados desde su elección.

A los cuatro vientos muchos proclaman la conveniencia de hacer lo necesario para que Danilo pueda ser reelecto democráticamente.

Modificar la Constitución en tanto pacto político que estrene la figura constitucional del referéndum ydeje abierta al escrutinio popular esa o cualquier otra posibilidad solo tendría que vencer la mezquindad y falta de tino de algunos compañeros que suponen agotado en cuatro años su liderazgo.

Puesto que, cada día son más los electores que no alcanzan a entender la necesidad de sustituir al actual mandatario sin darle la oportunidad de concluir su programa de transformaciones, se escucha decir en cada paraje, distrito municipal, municipio, provincia, barrio, centros de trabajo, esquina, autobús, colmado, calle, que sus políticas deben continuar y permitirle terminar lo que inició.

Hasta ahora solo los que aspiran a sustituirle, sin arraigo aún en el electorado, pero  devenidos en “voceros” del Presidente, insisten en que éste no se presente.

Solo éstos  suponen con evidente mezquindad que el tiempo de Danilo es y debe ser  tan corto como el de un ave de paso.

Sin embargo, contrario a sus deseos, ni sus brisas tumban cocos ni se escucha a los cuatro vientos otro deseo ciudadano que no sea el del pueblo que aspira a que Medina se reelija.

 

El liderazgo nacional del Presidente ha de ser entendido en su actual dimensión por los pele deístas como la gran oportunidad de seguir gobernando sin traumas hasta cerrar autocríticamente el ciclo liberador propuesto por el Profesor Juan Bosch.

Perspectiva Ciudadana