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Guillermo Ricart Calventi
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Lunes, 02 de Septiembre de 2019
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El presente queda atrás cuando la improvisación es pasión por el futuro.

Derrotar el pasado es sentido vital de la existencia perseverante y combativa de la humanidad.

En el devenir hay grupos que desaparecen sin llegar al presente y quedan atrás, de ahí que el pasado resista los saltos hacia el futuro aliado con grupos sociales decadentes capaces de cualquier cosa.

El pasado es la nada, persigue pueblos y naciones, los estanca en su presente y, tras la orgia, los engulle y entrega sus huesos para que el futuro se construya sobre estos.

A Duarte, pasajero indómito del futuro, los verdaderos y buenos dominicanos le recordaremos en cada derrota que se le propine al pasado y a los traidores que no cejarán en sus maquinaciones contra el futuro.

Danilo Medina nos ha alejado del pasado abonando el espacio y  el territorio fértil del presente para un nuevo salto al futuro.

Sin embargo, el devenir no tiene un curso predecible, mucho menos rectilíneo; como los ríos, nace en las alturas de los deseos para descender con el ímpetu del agua liviana y fresca.

En el trayecto surgen hoyas que le contienen, transcurren calor y tiempo, se estancan las aguas, pasado y presente amancebados se pudren hasta que nubes y picos copulan y lluvias copiosas derraman la crecida que empuja nuevos saltos.

Consolidar el presente de cara al futuro es el reto, la oposición es Leonel. Leonel es el pasado. Estará siempre, pero no tenemos tiempo para retroceder y perder otra oportunidad de dar un salto.

 

Perspectiva Ciudadana