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Guillermo Ricart Calventi
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Miércoles, 21 de Noviembre de 2012
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La política es una actividad humana tan impredecible como el Pool, y por lo tanto, tiene importantes niveles de complejidad, igual o semejantes que los de la guerra y los de la diplomacia. En ella los errores son generalmente de cálculo y no siempre saltan a la vista de primera impresión; algunos al cometerlos no tienen conciencia de estos y mucho menos de cuan devastadores pueden ser.

Cuando se trata de la política vista como el accionar de fuerzas y actores  constitutivos del llamado sistema de Partidos y por tanto, asumida como ciencia del Poder y del Estado, los errores son casi siempre expresión de la ausencia de planes  o de cierta incapacidad para responder a la realidad política en función de la competencia y la cohabitación.

En el caso dominicano una organización (mayoritaria) como lo es el PRD, que no ha retenido el Poder ejecutivo más que por breves  periodos y fue derrotada recientemente, es obvio, que no contaba con un plan para sobrevivir a la misma, lo que ha facilitado su división y ha colocado a una de sus facciones de cara a una aventura sediciosa que pretende desconocer la elección de Danilo Medina, engañar y seducir a la Sociedad Civil, encarcelar  a Leonel Fernández y defenestrar a Miguel Vargas.

Billar (carambolas), diplomacia, guerra y aventuras, como consecuencia de su incapacidad para articular un accionar consecuente con los intereses de la Nación dominicana a propósito de las circunstancias actuales, pueden ser el preludio de un gran fiasco, propio de quienes suponen que la vigencia en la  actividad política es el resultado del voluntarismo y el canibalismo de otros momentos.

Ahora bien, no solo el PRD puede estar corriendo dicho riesgo, también los sectores empresariales, aparentemente “cerrados a banda” más que contra la reforma fiscal, que ya se ha consumado, contra la posibilidad de que se arribe a un Pacto Eléctrico que modifique las onerosas condiciones que se le imponen al Estado dominicano.

Al estar jugando a la confrontación, persecución e ingobernabilidad, enrareciendo el clima de negocios, están encendiendo una carga que al no encontrar salida por el cañón puede salir por la culata, cuidado.

Perspectiva Ciudadana