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Domingo Matías
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Miércoles, 16 de Febrero de 2011
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Observamos que en diferentes eventos públicos y en conversaciones privadas se utiliza el calificativo de municipalista y personas que se así autocalifican. El municipalismo es una concepción política y social, una cultura, una manifestación de conducta y comportamiento cívico, un modo de vida en el municipio o territorio. Una práctica política y social caracterizada por la defensa de valores como la ética y la transparencia; los cuales no significan lo mismo; la honestidad, la responsabilidad social, la democracia, la tolerancia, el trabajo, la solidaridad, Etc. Esta concepción política, social y cultural que define al municipalista está atravesada por principios motores como la defensa de la equidad de género, la cohesión e inclusión social, el compromiso con el cambio, la descentralización de la función pública desde los niveles superiores de toma de decisiones hasta los territorios; la transferencia de poder.

El ocupar una posición pública de alcalde o alcaldesa, regidor o regidora, ser un burócrata o tecnócrata en un ayuntamiento o institución vinculada a los objetivos del desarrollo local podría ser una oportunidad para convertirse en municipalista, pero no basta la posición. Los hombres y mujeres municipalistas conviven con los principios y valores antes señalados. Los practican y los defienden. Están por encima del interés personal y de la estructura partidaria, cuando esta contraviene o intenta sobrepasar el ser municipalista. Es como poner el bien común por encima de las individualidades. Por lo tanto cualquiera no es municipalista.

Palabras Clave: 
Perspectiva Ciudadana