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Francisco Luciano
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Domingo, 04 de Noviembre de 2012
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En cinco días se darán a conocer los resultados de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.  Pese a que las principales firmas encuestadoras y cadenas de televisión adelantan un batalla reñida ente el retador republicano Mitt Romney y el presidente Barak Obama, llegando a establecer predicciones inciertas en las que “cualquiera” podría ganar, estoy absolutamente confiado en que el joven presidente saldrá airoso y con menudo para pagar la devuelta a su rival.

Las razones que  hacen concluir en que Obama continuara en la presidencia de los Estados Unidos mas allá de enero 2014 son fundamentalmente dos: a) la nación norteamericana esta habida de que su economía sea recuperada y b) tiene puesta  su vista en una mejoría de su sistema de salud pública.   Hacia esos dos aspectos ha conducido Obama su actual gestión gubernamental teniendo como rabiosos opositores a los republicanos  que representa el retador  Mr. Romney.

Todo pueblo apuesta al bienestar y ninguno al sacrificio. Obama tiene una impronta y nadie olvida la difícil situación en que la pasada administración republicana dejo a ese país.  Tan solo la reducción del desempleo es motivo suficiente para que el presidente salga reelecto.

El próximo seis de noviembre la gran nación norteamericana escogerá las ideas de progreso y bienestar, dejando de lado la oferta conservadora que tan solo se concentra en repetir las mismas recetas fracasadas desde hace rato en aquel país.

El pueblo de los Estados Unidos está consciente de los difíciles tiempos que atraviesa la economía mundial y sabe que su presidente se ha empleado a fondo para evitarle dolor y sacrificios innecesarios.

Aun tiene Obama esa mirada de futuro que toda una generación vio en sus ojos hace apenas cuatro años. Esa mirada inspiradora del presidente es la esperanza de redención de su pueblo. Jamás ha perdido una elección democrática un presidente cuyas ejecutorias han contribuido a mejorar la calidad de vida de las mayorías.  Esta oportunidad no será la excepción.

 

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD

Perspectiva Ciudadana