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Francisco Luciano
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Jueves, 02 de Agosto de 2012
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Hace aproximadamente quince años,  recibí  un diagnostico medico  que recomendaba amputar mi pierna derecha, debido a una extraña patología consistente en una hinchazón de la misma conconstantes cuadros de fiebres altas.  Luego de dos años de visitas a la consulta de una reputada medico dominicana, donde siempre se me indico unas pastillas y se me citaba  para el próximo mes,” salvo que regrese la fiebre”, la doctora con mirada altruista me explico la necesidad de amputar mi pierna, para evitar la fiebre o que la misma siguiera creciendo hasta dañarme otras partes del cuerpo.

Con aire de hermana de la caridad, me ofreció un combo que iba desde el tratamiento terapéutico de un psicólogo, la amputación de la pierna y la silla de ruedas, todo por ser a mí a quien le tenía afecto por RD$35,000.00 (Treinta y cinco mil pesitos).

Salí del consultorio con el mundo encima , pues ya mi esposa no sería la señora Luciano, sino" la mujer del cojo".

Mi congoja era tal, que mis compañeros de trabajo lo notaron al instante y vinieron los cuestionamientos. No pude contener las lagrimas y en el patio de la Cooperativa de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, conté la recomendación que me había hecho mi doctora. Todos me compadecieron y se lamentaron de mi destino, pero “Dios es el que sabe” son de las palabras de resignación que más recuerdo.

Como a la media hora derefugiarme en mi oficina, a cavilar sobre cómo sería mi vida con tan importante extremidad menos, llego el doctor José Bautista Javier, profesor de la Universidad y para ese entonces director del Dispensario Médico Dr. Tejeda Florentino que funciona en la UASD. Al entrar le puso seguro a la puerta y me pregunto:

-¿Cuál es la pierna que te van a cortar? No pude evitar escuchar tu relato y me he quedado intrigado.

-Esta, tocando mi rodilla derecha le dije, con tono triste.

- ¿Puedo verla?

-¡Claro¡ le respondí.

-¿Cual es el diagnostico?

-Esta hinchada, va creciendo, cuando me corto me dan unas  fiebres que convulsiono y se me parte la boca, la nariz y a veces hasta el cuero del cráneo.

-Quiero que vayas  al Instituto de Bilarzia, para que te hagan este análisis, mientras escribía en un papel. Le dices que me manden el resultado.

-Al día siguiente, me presente ante el doctor Bautista, quien me dijo, esa pierna no tiene filaria, tú tienes alojada una bacteria, tendrás que vivir con ella, pero no habrá que cortarla, indicándome el modo de cuidar a mi gorda.

Esa tarde, le conté a José González Espinosa la discrepancia entre los dos médicos y mis dudas con relación a que hacer.

Con absoluta calma me dijo:

Hazle caso al que no te está cobrando.

-¿Qué dice usted?

-Que acojas el diagnostico del que no es negociante, pero vamos a buscar una tercera opinión.   Así lo hice, todavía conservo mi pierna, y rara vez he vuelto a ver las altas fiebres.

Al escuchar el debate sobre la supuesta quiebra que el director de la SISARIL, le atribuye al Seguro Nacional de Salud, SENASA, recordé mi propia historia y prefiero creerle a la doctora Altagracia Guzmán Marcelino y no a al señor Caamaño, quien me da la impresión de que está confundiendo al SENASA con un negocio.

Para brindar servicios de intermediación de salud, existen las ARS privadas, que son una verdadera aberración, pues la salud de un pueblo no puede ser un negocio de carácter lucrativo, tiene que ser un servicio solidario entre los dominicanos.

La diferencia entre SENASA y las ARS privadas, consiste en que la primera no busca lucro y las demás sí. Esohace que el SENASA solo se preocupe por la sostenibilidad financiera, privilegiando la rentabilidad social, expresada en servicios de calidad a sus afiliados; mientras las demás ARS de carácter privado se preocupen por la rentabilidad económica, por ganar dinero.

En pocas palabras, las ARS privadas se preocupan por ganar dinero, mientras que la ganancia del SENASA es el servicio oportuno a sus afiliados.

Esto no lo puede entender, el representante del negocio. Quien ha tenido el tupe, de hacer público un informe que de ser cierto, por el desasosiego que lleva a millones de usuarios, debió manejar con carácter de confidencialidad, en la posibilidad de alcanzar unasolución a las dificultades que supone existen. Pero no, el objetivo es otro. Es facilitar la competencia desleal en perjuicio de una de las más eficientes agencias del estado en materia de servicios.

Me duele saber que pese a  que una decisión de la Suprema Corte de Justicia ordena a las instancias del estado afiliar los servidores públicos al SENASA, lo cual la fortalecería enormemente, los funcionarios del gobierno no han actuado en consecuencia, acatándola.

Imponer los intereses particulares en el inescrupuloso  negocio de comercializar con la salud de la población, es peor que  la denunciada especulación financiera que el  capitalismo de casino impone a los países pobres con los precios del petroleo y los alimentos.

Los legisladores, que han estado muy activos en los últimos meses, debieran encausar una iniciativa que suprima todas las ARS, privadas y  de instituciones particulares, dando paso a la creación de dos organismos similares el SENASA, de carácter estatal, asignándole una región a cada unocomo se hizo con la EDES, unificando todos los recursos en una  canasta  que garantice un mejor servicio y una mayor cobertura de salud a los ciudadanos.

La inequidad social se expresa en servicios públicos excluyentes o en casta de privilegios irritantes.

El autor es catedráticouniversitario y dirigente del PTD.

Perspectiva Ciudadana