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Sábado, 04 de Septiembre de 2010
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Bayaguana.- La siembra de la acacia y su uso en la ebanistería es el sustento de más de 1,200 familias en Cañuelo, Bayaguana (Monte Plata). Esa planta es una de las más comunes en la decoración de jardines y parques.

De las más de 1,300 variedades de esta planta, en Cañuelo trabajan la acacia magium. Hace más de 17 años que esa comunidad empezó a sembrar esa planta. Tenían un aserradero, pero no se aprovechaba al máximo los beneficios de la madera. Debían venderla sin tratar y, por ende, a bajo precio, porque no contaban con los equipos.

Con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) han logrado instalar un taller de ebanistería con equipos para cortar, cepillar y afinar la madera, así como un horno de secado que funciona con energía solar que ha favorecido a más de 300 pequeños productores de la zona y creado empleos indirectos de aserradores, tractoristas, cargadores, los que siembran las acacias, ebanistas, entre otros, ya que la producción se ha duplicado.

El aporte significa un empuje importante para la comunidad que no tiene industrias ni fuentes de empleo.  La gente de allí o trabaja en la agricultura o emigra a Santo Domingo. Además, ha impulsado la producción, ya que se proyecta vender la madera a nivel de grandes industrias.

El proyecto “Secado de madera y ebanistería con pequeños productores agroforestales de Colinas Bajas”, inaugurado el pasado jueves, se ejecutó con una inversión de RD$6 millones, de los que Usaid aportó 2.5 a través de su proyecto Diversificación económica rural y los productores completaron el resto.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales capacitó a los productores en el manejo sostenible de esa planta y les otorgó una certificación.

Duty Greene, asesor de políticas económicas de la Usaid, expuso que han formado hasta ahora a 32 jóvenes en el trabajo de la madera y a cientos de pequeños productores para que conviertan el negocio en sostenible de manera que no afecte el medio ambiente ni se afecte la foresta.  Antes no tenían forma de sacar la humedad a la madera. El nuevo horno les permite secar en un mes 5,000 pies, y ofrecer un producto más acabado y aumentar el precio.

Los beneficios han aumentado en un 20% aproximadamente, explica el presidente de la cooperativa La Esperanza, José Miguel Berroa, que tiene 30 miembros. “Duramos unos 13 años fajaos para poder producir este tipo de madera. Al principio sembrábamos las acacias junto a otros rubros, como yuca, maíz y habichuela”, indicó.

Berroa apuntó que a diario producen unos 500 pies de madera que se traducen en un promedio de diez mil pesos al día. Sólo tienen permiso para tratar la acacia, pero si alguien quiere trabajar otro tipo puede sacar su permiso en el Ministerio de Medio Ambiente y le hacen el trabajo.

Una de las características de la acacia es que es más fuerte que el pino, adquiere un tallado muy bonito y no acoge carcoma por dentro, aunque sí es propensa a atraer comején si no se le trata bien. A los 2.5 años ésta sirve para vara y sostener techos, y a los 5 años está lista para aserrar.  Al acto de inauguración acudieron oficiales de la Usaid, productores locales e invitados como el propietario de Rattán Dominicana, Porfirio Peralta, quien dijo que ve un gran potencial en ese negocio.

Calidad

José M. Berroa
Pte. cooperativa

“El horno ya está dando sus frutos. Lo primero es que ya estamos vendiendo la madera un poco más cara y, además, cuando vendemos la madera para hacer muebles sale de mejor calidad y así los clientes nos buscan más. Nosotros somos ya autogestionarios”.

Duty Greene
Asesor Usaid

“Logramos instalar equipos que han ayudado al desarrollo del negocio. Los productores han aumentado la calidad de sus ofertas, estabilidad y empuje en la colocación en el mercado y se ha fomentado la generación de empleos e ingresos a las familias de escasos recursos”.

Perspectiva Ciudadana