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Javier Silva Herrera
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Martes, 26 de Octubre de 2010
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El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asegura que en el bosque húmedo más grande del planeta se han hallado más especies que en cualquier otra área de alta biodiversidad del mundo.

Casi siempre que se habla del Amazonas, la cuenca hidrográfica más grande del planeta, hay consenso en que toda la reverberante concentración de vida que albergan sus más de seis millones de kilómetros cuadrados está en peligro. Que aquí o allá hay animales a punto de desaparecer por el cambio climático, la tala de árboles y la contaminación.

Incluso, algunos más pesimistas dicen que de aquí a 40 años esa extensa selva que sostiene la diversidad más rica de aves, peces de agua dulce y mariposas del mundo, podría estar deforestada en un 55 por ciento y sería una sabana antes de que concluya el siglo XXI.

Pero, en medio de la destrucción y de las teorías que han condenado a muerte a toda esta riqueza, la ciencia nos sorprende con unas cifras que se convierten en la antítesis de esa situación de crisis.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) divulgó esta madrugada, en Nagoya (Japón), durante la Cumbre de Diversidad Biológica que se desarrolla desde la semana pasada, el informe 'Amazonía viva', que indica que en los últimos diez años se descubrieron allí 1.220 especies de flora y fauna para la ciencia.

Es una cifra récord, como todas las que tienen que ver con esta selva en la que vive el 10 por ciento de la biodiversidad conocida del planeta, que se extiende sobre un área 50 por ciento más grande que los 27 países de la Unión Europea y que lleva a los océanos el 15 por ciento de la descarga fluvial mundial.

Raros y endémicos

Esta cantidad de plantas y animales no conocidos, encontrados entre 1999 y el año pasado equivale a decir que en este bosque húmedo se descubre una especie nueva para la ciencia cada tercer día, datos que superan el total combinado de animales o vegetales hallados en un período equivalente en otras áreas de alta biodiversidad, incluyendo Borneo, la cuenca del Congo y el Himalaya Oriental

Algunos de los nuevos 'ciudadanos' del Amazonas parecen inventados por la mente de un genio, traídos de otro planeta o de un continente recién descubierto.

Se han encontrado desde un pez ciego y rojo, hasta una rana dardo de anillo dorado no más grande que una moneda.

También una nueva especie de anaconda de 4 metros de largo, la primera desde 1936; una tarántula de colmillos azules y un loro calvo.

Igualmente, un nuevo delfín de río (Inia boliviensis) originario de Bolivia, que posee más dientes y tiene un cuerpo más pequeño que los clásicos delfines de agua dulce.

Y, como si se tratara de llover sobre mojado, en la selva tropical más grande del mundo, que, se sabía, albergaba cerca de 40.000 especies de plantas, fue ubicado otro medio millar.

El grado de diversidad de la flora en algunas áreas ha sido considerado "abrumador".

Por ejemplo, se ha documentado la existencia de 473 especies arbóreas y 1.000 especies de plantas vasculares en una sola hectárea de un bosque húmedo de las tierras bajas de la Amazonía ecuatoriana, y 3.000 especies en sólo 24 hectáreas en la región Chiribiquete-Araracuara-Cahuinari, en Colombia.

Con los peces sucede algo similar. En la Amazonía viven más especies de peces de agua dulce que en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, aparecieron tres especies nuevas de pirañas, un bagre gigante apodado 'Goliat' y un pez ciego subterráneo de color rojo sangre. Además, un extraño pez cuchillo eléctrico (Compsaraia samueli), que tiene mandíbulas extremadamente alargadas y lisas.

En total, han sido 637 plantas, 257 peces, 216 anfibios, 55 reptiles, 16 aves y 39 mamíferos, sin contar los invertebrados.

El país que más aportes ha hecho ha sido Brasil, con 280 especies.

Lo siguen Perú, con 191; Ecuador, con 118; Bolivia con 97, Guyana, con 79; Venezuela, con 71; Guayana Francesa, con 70; Colombia, con 46, y Surinam, con 23.

La selva, una región

Pero estas cifras no son tan importantes ni se pueden mirar como un escalafón de las naciones que más descubrimientos han logrado, en la medida en que el Amazonas debe verse siempre como un todo, como un sólo bioma, así este toque a nueve países.
Así lo explica el colombiano Francisco Ruiz, ex secretario general de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca) y líder de la iniciativa 'Amazonía viva'.

"En la Amazonía falta mayor compromiso político, y se requiere fortalecer el diálogo entre los países miembros y los responsables del área, que no se han puesto de acuerdo para definir cuál es el futuro que queremos para esta región. Necesitamos programas regionales e invertir en la generación de conocimientos. Además, lo que se destina a la investigación es muy bajo y aún no existen posiciones comunes", dice Ruiz.

Muchas de las nuevas especies son endémicas o exclusivas de Suramérica, lo que resalta aún más la necesidad de crear nuevas áreas protegidas para su protección, porque, irónicamente, aunque acaban de aparecer para la ciencia, están altamente amenazadas por la tala, el avance de la frontera agrícola y el impacto de los 30 millones de personas que viven en la región amazónica y que han contribuido a la pérdida del 17 por ciento del bosque.

Conocidas por indígenas

Pero, al margen de las dificultades ambientales, los hallazgos mandan otro mensaje: apenas ahora el mundo científico está encontrando lo que las poblaciones indígenas de la Amazonía han conocido por siglos.

En esto coincide Martín von Hildebrand, director de la Fundación Gaia, quien insiste en la necesidad de que la ciencia aúne esfuerzos con los conocimientos de los nativos para reforzar las investigaciones. Von Hildebrand resalta la trascendencia de ampliar las zonas protegidas o actuales parques, sin desconocer la importancia de los proyectos mineros y petroleros.

"Hay que destacar y resulta asombroso que, en la primera década del siglo XXI, todavía estemos descubriendo una nueva especie cada 72 horas", agrega Ruiz.

Perspectiva Ciudadana